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lunes, 13 de septiembre de 2010

De pie y chocando los cinco


Argentina le ganó 86-81 a España y así terminó en la quinta ubicación del campeonato mundial en Turquía. Scola fue elegido para el quinteto ideal.








Antes de comenzar el Mundial, un quinto puesto no era un resultado del todo bueno. Teniendo en cuenta las figuras que tenía la Argentina, como mínimo debía llegar a las semifinales. Pero las bajas de los bases por lesión y luego la del Chapu Nocioni por decisión de Philadephia hizo cambiar el panorama argentino.

Ya no tenía un jugador importante, tanto para jugar como para el vestuario. Por eso, Sergio Hernández tuvo que tomar una decisión: ¿Cómo plantear el ataque? Teniendo a su favor que dentro del equipo poseía dos jugadores que se conocen como si fueran hermanos. Scola y Prigioni, además de jugar en la selección, compartieron muchos años juntos en el TAU Cerámica, antes de que Luifa se vaya a la NBA y Pablo al Real Madrid. Y cada uno sabe el movimiento del otro, le resultaría más fácil.

Por eso, “Oveja”, planteó un juego de Pick & Roll, y teniendo en Delfino un jugador para que explote individualmente y se convierta en ese jugador que todos quieren ver, alguien desequilibrante, que pueda definir el partido en una jugada.

Fue así que paso a paso, y con más sacrificio que juego, fue superando rivales, demoliendo sueños, destruyendo torres. Ganó sus cuatro primeros partidos y con la clasificación asegurada jugó contra Serbia en un partido que definía quien quedaba en la primera ubicación, el resultado no fue del todo negativo.

Si bien Argentina perdió el primer puesto, tuvo cuatro días para descansar y para poder recuperar algunos de sus jugadores que se encontraban “entre algodones”.

En los octavos se enfrentó ante su clásico rival y con un gran partido de Scola superó un rival difícil y competitivo, que nunca se dio por vencido. Así pasó a cuartos donde enfrentó un equipo lituano joven y con un cambio generacional, al cual le faltaban siete de sus figuras.

El partido ante Lituania fue el peor partido de Argentina, no por una carencia argentina, sino por un rival que fue superior en todo momento y que fue el único que pudo cancelar el pick & roll y pudo detener a Scola. Sumándole que Argentina tuvo el peor porcentaje en triples y que su rival tuvo un porcentaje muy alto la derrota por paliza no le sorprendió a nadie.

El dolor por la derrota fue grande, pero no hubo mucho tiempo para pensar y estar triste. Al otro día se enfrentó a Rusia para saber en qué posición iba a termina. Lo superó contundentemente, con un juego colectivo alto y nuevamente con un Scola intratable. Volvió la alegría, una alegría efímera por la victoria.

El último rival fue España. El último campeón. Un clásico moderno. Un equipo que hace 16 superaba al conjunto albiceleste en cada presentación. Por eso había una búsqueda de “revancha”. Por esos años que no le podía ganar y por la semifinal del 2006, cuando Nocioni marró el último tiro sentenció la suerte argentina. Jugar por el tercer puesto.

Por eso el conjunto sudamericano salió en búsqueda de la victoria con mucho ímpetu y con mucho corazón y así ,con Scola, Prigioni y Delfino, rápidamente sacaron la ventaja. Claramente se notó la diferencia de actitud entre ambos equipos.

Prigioni dirigía la orquesta, Scola terminaba las posesiones que comenzaban complicadas. Delfino aparecía en todos lados, de dos, de tres, penetrando desde la línea. Una verdadera sinfónica parecía el conjunto argentino en esa primera mitad.

En la segunda parte cambió la situación. El cansancio comenzó a afectar a los jugadores albicelestes y el buen aporte de la banca española generaron una gran remontada para España. Y ahí comenzó un nuevo partido, de palo y palo, de ida y vuelta donde cada posesión era valiosa, donde el primero que se dormía perdía el encuentro.

Fue así que hasta los últimos segundos del último cuarto siguió la tónica. Siguió el ida y vuelta, siguió la lucha, siguieron los bombazos de un lado y del otro. Hasta que apareció el base argentino y con un triple a falta de quince segundos sentenció el encuentro.

Así la Argentina terminó en la quinta ubicación y España sexta. A priori no era un buen resultado, pero con todas las bajas que tuvo, y con todos los impedimentos y contra turnos que les fueron apareciendo, los jugadores albicelestes demostraron que todavía les queda esa mística, ese plus, ese amor propio por la camiseta. Nunca se rindieron y siempre dejaron todo dentro del terreno de juego, para dejar bien alto a la selección y bien alto a la Argentina. Por eso, lo único que se puede hacer, es ponerse de pie, aplaudir y chocar los cinco, total terminar quinto no es un mal resultado.
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viernes, 10 de septiembre de 2010

Les taparon los sueños


Lituania le ganó 104-85 a la Argentina y así la eliminó de toda chance por conseguir una medalla. Ahora el conjunto albiceleste disputara por tratar de terminar en la quinta ubicación.





La lucha terminó. Los cazadores fueron atrapados. Argentina sucumbió ante un equipo joven y con mucha agilidad, ante un equipo duro, férreo, que no tenía sus máximas figuras pero que igual se las rebuscó para vencer a España en la fase de grupos y para ser, junto con Turquía y Estados Unidos, uno de los invictos del torneo.

Argentina se encontró contra una muralla. Le costó mucho generar su clásico Pick & Roll y se le dificultó mucho ocasionar jugadas bien hilvanadas. Y si a eso le sumamos que tuvo un pésimo porcentaje de lanzamiento atrás de los 6,25 nos da un resultado poco favorable. Más teniendo en cuenta que el equipo europeo encestó un 80% (8-10) en triples en la primera mitad.

Con todos estos datos la paliza no tardó en llegar. El partido comenzó palo y palo. Con los dos equipos tratando de imponer su estilo y fueron los lituanos quienes impusieron el estilo duro, físico y de una llave bien cerrada y que en cada momento que Scola tenía la pelota lo doblegaban permanentemente.

Fue así que poco a poco fueron despegándose del marcador. Sacando cada vez más luz. Viendo como a la Argentina le seguía costando generar situaciones y caían en sus propias imprecisiones. Solo unas arremetidas de Jasen fueron dignas de ese pasaje albiceleste.

Un conjunto sudamericano que cuando se fue camino a los vestuarios estaba casi rendido. Con una diferencia de 20 puntos lo que necesitaba el equipo de Hernández era un milagro. Que la eficacia y la continuidad levantaran para su equipo y que el rival comience errar los tiros.

El milagro nunca llegó. Lituania seguía intratable desde los triples y mantenían el rígor físico como si recién hubiese comenzado el encuentro. Ante esto, Argentina sucumbió rápidamente. Dejaron de pelear los rebotes y dejaron de presionar en todo momento. La lucha ya estaba definida. Lituania pasó a las semifinales y el conjunto albiceleste luchará por tratar de terminar quinto en el torneo.

El último cuarto estuvo de más. Para lo único que sirvió fue para decorar la derrota que en un momento llegó a 32 puntos. Con la aparición de la banca argentina volvió la defensa en toda la cancha y así originó varias perdidas a los lituanos.

La Argentina nunca se rindió. Siguió jugando y tratando de luchar ante un equipo netamente superior. El festejo de los lituanos al final habla del claro respeto que le tienen a esta “Generación Dorada”. Una generación que solo se puede llevar aplausos, elogios. Una generación que quedará en la memoria de muchos, pero, que en este torneo le cortaron los sueños.
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martes, 7 de septiembre de 2010

Scola do samba


Con 37 puntos de Luis Scola, la selección de Argentina superó a su clásico de Brasil por 93-89, por los octavos de final del Mundial de básquet. Ahora, en cuartos, jugará contra Lituania.






Las ganas siguen intactas. El hambre de gloria no cesa. La mística sigue fluyendo por la sangre de estos jugadores. Estos “Cazadores de Sueños”, que son la peor pesadilla de muchos, en este caso, Brasil. Estos guerreros siguen demoliendo imperios. Estos luchadores nunca van a caer por nocaut, siempre peleando hasta el último instante, no dándose por vencidos jamás.

Y cómo darse por vencido si tiene en Scola un jugador diferente, de otro planeta. Alguien que por más que la cosa esté caliente pide la pelota y la introduce con total calidad. Cómo dejarse caer si tienen en Prigioni un líder nato, un jugador que cuando se lo necesita aparece. Cómo no ser la pesadilla de muchos si están Delfino con su gran calidad, Oberto con el trabajo duro bajo el tablero, Leo Gutiérrez y Junior Cequeira para aportar desde el banco. Cómo no van a demoler imperios si tienen un guía muy compenetrado y que ama lo que hace como Sergio Santos Hernández.

El partido de hoy fue un claro reflejo de lo duro que será el mundial para Argentina. Ningún rival será fácil y en ningún momento se puede descuidar. Pero también fue la clara diferencia entre un buen equipo, como Brasil y un gran equipo como el albiceleste. En los momentos críticos y cuando más pesaba la pelota los argentinos no tuvieron miedo ni duda en lanzar y en buscar a su faro, la camiseta con el número cuatro. El jugador de los Rockets apareció en los momentos donde más se lo necesitaba. Y claro, respondió.

En un partido parejo, sin mucha diferencia, con dos esquemas parecidos, el primero que se desconcentraba se volvía a casa. Fue así que comenzó el primer cuarto, parejo, duro, de mucho roce donde ninguno sacaba más de dos puntos de ventaja, por eso no extrañó que haya terminado empatado en 25.

En el segundo cuarto fue Brasil quien sacó una leve ventaja. Pero el encuentro seguía siendo parejo. Palo y palo. Jugadas colectivas, jugadas individuales. Triples, dobles. Mucho repertorio en este cuarto. Gracias a la eficacia, el conjunto carioca se fue al descanso con una ventaja de dos puntos, 48-46.


En la segunda mitad todo comenzó igual. Scola y Oberto fajándose bajo la pintura con Varejao y Splitter. Prigioni por Argentina y Huertas por Brasil comandaban la ofensiva de cada equipo. Delfino y Barbosa desequilibraban. Pero, poco a poco la efectividad verdeamarelha comenzó a caer y la defensa dura de los argentinos se hizo notar. Fue así que el encuentro terminó empatado en 66.

Todo hacía prever que en el último cuarto el que imponga su defensiva, se llevaría el triunfo. Pero apareció el arsenal brasilero. Barbosa encestó dos triples seguidos para dar una ventaja de seis a los cariocas. Pero fue ahí que apareció el menos pensado, Hasen respondió de la misma manera, con dos bombas de atrás de los 6,25 para igualar el encuentro. A partir de ahí el encuentro se tornó vibrante, de ida y vuelta.

La Argentina llegó a sacar una leve luz de ventaja, pero por cómo era la tónica del encuentro, rápidamente esa diferencia se acortó y todo volvió a ser de palo y palo. Pero claro, en los momentos claves la ofensiva argentina siempre de la misma manera: Scola lanzando desde cualquier lado de la zona interior, con el mismo resultado, dos puntos. Las conversiones del pivote argentino fueron como dagas en el corazón brasilero. Brasil no encontró la manera de frenar a “Luifa”.

Pero, cuando pudieron frenar un poco el avance del número 4 de Argentina apareció Delfino. El “Lancha” con su gran movilidad y destreza pudo superar la defensa rival. Pero claro, del otro lado estaba Huertas que se puso el equipo al hombro y trató de mantenerlo con vida. Pero apareció la gran defensiva argentina que sentenció el partido. Más allá del gran triple de Huertas sobre el final. La victoria estaba consumada, solamente faltaba que Argentina convirtiese un libre para sentenciar el partido. Se convirtieron ambos. ¿Gracias a quién? Sí, gracias a Scola. Una Scola do samba.
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jueves, 2 de septiembre de 2010

No es mal resultado


La Argentina perdió 84-82 con Serbia en el cierre del grupo A y terminó segunda. Ahora se enfrentará con Brasil en los octavos de final el martes.






Si bien nunca es bueno perder y siempre es mejor terminar invictos en un Mundial. La derrota de la Argentina hoy por la tarde no es del todo mala. ¿Por qué? Si el conjunto albiceleste lograba la victoria, y por ende la punta del grupo, debería trasladarse mañana y jugar el sábado a primera ahora por los octavos de final. En cambio, si perdía, también se trasladaba el viernes pero recién jugaría el martes.

Teniendo en cuenta las lesiones, las ausencias y la falta de juego, que el día martes sea la presentación del conjunto sudamericano es la oportunidad de que vuelva Oberto (tuvo una gastroenteritis), que Jasen se recupere del todo del tobillo, que Román González termine de recuperarse de sus dolores, que Luis Scola, la máxima figura y, a partir de los 32 puntos de hoy, el máximo anotador de la historia argentina en los Mundiales, superando a Ernesto Gehrmann, esté más descansado así puede fajarse con los internos brasileros.

El partido de hoy, quizá el mejor jugado en la primera fase, fue un encuentro donde nunca hubo un dominador absoluto, más allá de los 13 puntos de ventaja que sacó Argentina en un momento en el primer cuarto, duro, con suerte compartida, errores por ambos lados. El conjunto albiceleste batalló hasta el último segundo con un equipo mucho más joven y que está en pleno crecimiento, pero que tiene grandes jugadores, algunos de ellos figuras NBA.

El primer período fue el mejor jugado por el conjunto nacional. Atentos, rápidos, bien comandados por Prigioni y con tiros bien seleccionados por parte de Delfino y Scola. Arrollaron a su rival. Serbia lejos estuvo, en esos primeros minutos, de igualar la efectividad y actitud de Argentina. Por eso la ayuda vino desde el banco. Con la entrada de Kristic, el conjunto europeo comenzó a levantar el nivel y empezó a demostrar por qué es uno de los candidatos. Le perdió el respeto a su rival y con dos bombas seguidas (una con tiro libre incluido) se puso a tiro del marcador.

A partir de ahí, con la poca rotación argentina y el poco aporte de la banca era cuestión de tiempo que la defensa aminore su intensidad y que la efectividad en ofensiva comience a descender. Fue así que el conjunto serbio se puso por primera vez al frente del marcador a falta de tres minutos para el final. Pero le costó llegar a la ventaja y hasta el final de ese cuarto el partido se tornó muy parejo.

El partido seguía siendo de palo y palo. Seguía mostrando dos conjuntos que luchaban cada posesión como si fuera la última. La diferencia de edad no parecía notarse. Argentina se entregaba con todo.

Así siguió el encuentro hasta los últimos minutos del último cuarto, cuando parecía que Serbia sacaba una gran ventaja (9 puntos) y que se llevaba la victoria sin problemas. Pero nuevamente apareció el faro en la oscuridad de la ofensiva argentina. Scola se puso el equipo al hombro y con diez puntos empardó el partido. También volvió aparecer la defensa cerrada y el aporte de Quinteros para poner un tinte de duda en un partido que fue emocionante hasta el final.

A falta de 18 segundos, Savanovic, clavó una bomba desde atrás de los 6,25 y provocó que el encuentro se convirtiera muy táctico y con mucha incertidumbre. Fue ahí que apareció la tranquilidad del base Rasic, quien encestó cinco libres consecutivos, y le dio una ventaja a los europeos difícil de remontar. La victoria ya estaba consumada para el conjunto balcánico. El primer puesto quedó para Serbia y la Argentina tuvo que conformarse con la segunda plaza.

El rival que viene ahora es Brasil, un viejo conocido. Recién el martes se sabrá si estos días que tuvo la Argentina para descansar, motivarse, recuperarse y concentrase valieron la pena. Sí, se perdió, pero en este caso, no es un mal resultado.
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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Cosa Serbia


Argentina superó con dificultad 88-79 a Jordania y de esta manera sigue invicta en el Grupo A. Mañana definirá el primer puesto con Serbia.







Hay una frase en el fútbol que se puede llevar a todos los deportes. “No importa cómo se juega, lo importante es ganar”. Eso es lo que está haciendo el conjunto albiceleste en el Mundial de Turquía. No está jugando de la mejor manera, pero está obteniendo las victorias, está superando rivales difíciles como Alemania y Australia y fáciles como Angola y Jordania de la misma manera, con más sufrimiento que juego, con más sacrificio que ideas.

El rival en la cuarta fecha del grupo A fue Jordania. Un rival que ya, casi, estaba eliminado. Con la idea de demostrar todo su potencial, la Argentina salió con una mentalidad avasallante, dominadora y así rápidamente sacó ventaja. Con un Scola nuevamente intratable, convirtió 15 puntos en el primer cuarto, se fue al descanso con una ventaja de 16 puntos. 35-19.

Quizá en el primer período se vio el mejor juego argentino, con muchos pases, mucha rotación y eficacia. Poco a poco fue decayendo el estilo de pases y rotación pero la eficacia se mantuvo en un segundo cuarto donde apareció Leo Gutiérrez y la frescura de Junior Cequeira para terminar la primera parte con una ventaja de doce puntos.

En el tercero, apareció el tiro exterior del conjunto jordano. La defensa albiceleste comenzó a decaer, la eficacia desapareció y fue entonces que el equipo asiático empezó una remontada que parecía inesperada. Cuando la Argentina estuvo arriba por un doble, nuevamente apareció Scola y fue bien secundado por Delfino. Para sacar una ventaja de seis puntos al termino del anteúltimo período.

En el último cuarto todo seguía igual. El conjunto de Sergio Hernández seguía dubitativo y sin encontrar ese juego del primer cuarto. Jordania cada vez se agrandaba más ante el bajón argentino. Pero la diferencia de calidad pudo más que una buena actitud. Cuando debían aparecer las figuras argentinas aparecieron, Scola siguió encestando, terminó con 30 puntos, Delfino con dos triples cruciales y sobre el final Prigioni con cuatro libres consecutivos que le dieron la ventaja al conjunto nacional.

Así la Argentina se mantiene puntera e invicta en el grupo A y mañana enfrentará a Serbia para saber cuál de los dos equipos termina en la primera ubicación y jugará el sábado el primer partido de los octavos de final en Estambul.
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lunes, 30 de agosto de 2010

Angola a descansar


Con 32 puntos de Luis Scola, la selección de Argentina superó a Angola por 91-70, obteniendo así su tercera victoria consecutiva y posicionándose como único líder del grupo A.




Después de dos batallas que ganó el conjunto albiceleste, en la tarde de hoy se enfrentó a lo que, a priori, era un rival fácil y accesible. Nada de esto sucedió. Después de luchar contra las torres germanas y las australianas todos creían que el encuentro contra el equipo africano sería distendido. Todo lo contrario.

Si bien el resultado final fue amplio y la Argentina sacó 21 puntos de diferencia, el trámite del partido para los de Sergio Santos Hernández se definió en el último cuarto. Durante los tres anteriores el encuentro fue de palo y palo. Cuando parecía que la selección sudamericana sacaba la ventaja, una nueva racha angoleña ponía al resultado en una diferencia de una posesión.

Al conjunto albiceleste, que no contó nuevamente con Oberto, le costó y mucho generar juego. Le costó mucho encontrar su movimiento. Lo que no le costó fue encontrar a Scola para que defina todas las jugadas en el primer cuarto. Todas las posesiones terminaban de la misma manera, “Luifa” luchando contra dos o tres rivales y encestando, así llegó a 17 puntos. La Argentina terminó con 23 en ese período.

En el segundo cuarto, cuando parecía que definitivamente se escapaba el conjunto argentino, una mala selección de tiro, y una mala defensa zonal ocasionaron que el rival se acerque y nunca esté lejos del empate. Sobre el final se despegó el conjunto nacional y llegó a sacar una ventaja de 13 puntos.

Pero un flojo tercer cuarto, sin mucha producción ofensiva y con un claro bajón defensivo el conjunto africano comenzó acercarse hasta empatar el encuentro. La diferencia se achicó y todo hacía prever que la Argentina nuevamente iba a batallar hasta el final para conseguir una derrota.


En el último cuarto y con un gran pasaje ofensivo y una defensa mucho más rígida y cerrada provocó una racha de 18-0 a favor del conjunto de la “Oveja”. Quizá lo más destacado, fue lograr que Angola no haya encestado ningún punto durante seis minutos.

Nuevamente apareció la estrella. Scola seguía imparable y la ofensiva argentina cada vez se aceitaba más. Los últimos minutos estuvieron, únicamente, para que jugadores como Mata, como Juan Gutiérrez obtengan minutos y rodaje. La victoria ya estaba sentenciada.

Fue un triunfo al cual costó llegar, un partido que sorprendió a todos, pero teniendo a jugadores como Scola se resolvió de la mejor manera. Ahora, tanto el grupo A, como el B tendrán un día para descansar y relajarse para después terminar la primera fase.

Un descanso bien merecido y que vendrá muy bien a estos leones. A descansar, muchachos.
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domingo, 29 de agosto de 2010

Hasta el último segundo


La Argentina superó a la selección de Australia por 74-72 en la segunda fecha del grupo A en la Copa del Mundo. En los últimos segundos, el conjunto oceánico tuvo un tiro de tres bien abierto para ganar el partido.




La historia de estos guerreros se repite. El factor común sigue siendo el mismo: nunca darse por vencidos, luchar siempre, fajarse bajo el tablero en busca de rebotes y segundas oportunidades. No importa que el rival sea superior durante casi todo el encuentro. No importa que uno de los pilares, Fabricio Oberto, no haya jugado por precaución. No importa que las grandes torres australianas se impongan en la zona pintada. Siempre, siempre un, o unos, jugadores dan la cara. Siempre encuentra la oportunidad de romper las esperanzas de los rivales. Y también, por qué no, encuentra la fortuna.

Porque si el último tiro de Adam Gibson ingresaba otra nota se estaría escribiendo. Pero la suerte, la mala puntería, la fortuna, llámela como quiera, decidió que el balón no se introdujera y se produjera una ingrata sorpresa. Quizá sea la suerte del campeón. Porque todo equipo puede tener arranques flojos, dubitativos. Pero si con esos arranques se gana, entonces cuando empiece a engranar la ofensiva, cuando la defensa sea más aguerrida, cuando comience a jugar más holgadamente, las victorias van a ser más tranquilas, sin tanto sufrimiento.

Es verdad que la Argentina sigue muy irregular. No encontró su estilo. No pudo manejar bien el pick and roll entre Scola y Prigioni. Le cuesta mantener la ventaja. Pero mantiene ese hambre de gloria, esas ganas que tantos réditos les dio. Tanto la victoria contra Alemania, como la de hoy por la tarde ante Australia, no mostró el mejor funcionamiento albiceleste.

Pero en las dos presentaciones hubo un factor común. Una figura que se lució, ante los germanos fue Delfino, hoy el que la rompió fue Luis Scola. El jugador de los Rockets aportó 31 puntos, los últimos seis de Argentina en el cuarto período. Pero además se mostró siempre y fue el faro que los compañeros buscaban. El otro denominador común fue el aporte de la banca. Si bien ante los teutones no hubo una figura descollante, la actuación de Cequeira ocasionó la levantada nacional. Hoy, jugando como titular ante la baja de Oberto, el que apareció fue Leo Gutiérrez, el mejor jugador de la Liga Nacional en la actualidad, que aportó 19 y triples muy importantes.

Nunca importó que el conjunto oceánico haya estado por delante en el marcador en casi todo el encuentro. Cuando realmente debieron aparecer los jugadores, aparecieron. El gran triple de Leo cerca del final, y que provocó la primera ventaja argentina, no fue desperdiciado.

A partir de ahí, el oficio nacional apareció. El coraje de estos leones se comió el sueño de los canguros. Cierto es que Argentina logró sacar una diferencia de ocho puntos que no pudo manejar. Porque el básquet es así, hasta que no se termine el encuentro nunca podes desconcentrarte porque se paga caro, y los de Sergio Hernández casi lo pagan.

Esa pelota perdida por Jasen desde el lateral le dio una vida más a un equipo que batalló y jugó ante un rival, a priori, superior. Pero esta vez, la suerte no estuvo del lado australiano (el día anterior en la última pelota, Australia superó 76-75 a Jordania logrando la primera victoria). Esta vez la fortuna estuvo del lado albiceleste. Pero eso sí, sufriendo y luchando hasta el último segundo. Algo, que estos muchachos ya nos tienen acostumbrados.
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sábado, 28 de agosto de 2010

En Lancha es más fácil


Con 27 puntos de Carlos Delfino, la Argentina superó a Alemania por 78-74 en lo que fue el debut para ambos equipos en el Campeonato Mundial.







La espera terminó. Después de cuatro años volvió una de las citas más importantes del básquet a nivel selecciones, la otra son los Juegos Olímpicos. La preparación finalizó. Los amistosos ya pasaron, a partir de ahora todo lo que se gane o pierda será por los puntos.

Pero lo que no terminó fue el hambre de gloria de la selección Argentina, las ganas de revancha, los sueños de los jugadores y aficionados por llegar, una vez más, al podio. El poderío sigue vigente, los jugadores de la “Generación Dorada” no perdieron la mano, ni cuando el conjunto albiceleste ganaba por 14 puntos ni cuando, a falta de 2 minutos, el marcador estuvo empatado.

El equipo de Sergio Santos Hernández superó a un rival muy difícil. Un conjunto alemán que no cuenta con su máxima estrella, Dirk Nowitzki, pero que igual tiene jugadores potentes, altos, veloces. Algunos con experiencia y otros jóvenes, que están provocando la transición en la selección.

Argentina también sufrió la pérdida de dos grandes figuras, Andrés Nocioni y Emanuel Ginobili, pero con los jugadores que quedaron y con los que llegaron a ocupar esos espacios provoca que el conjunto albiceleste sea un serio candidato. Scola y Delfino fueron las armas principales en el ataque, pero la contribución de Cequeira, Oberto, Gutiérrez provocaron la levantada en el tercer cuarto luego de terminar la primera mitad abajo por 3, 42-39.

Con una gran entrega, con mucho esfuerzo y con una buena defensa los de “Oveja” levantaron el nivel y pudieron sacar una ventaja promediando el tercer período. Además de esas virtudes argentinas, también cabe destacar el bajón anímico y, sobre todo, deportivo del conjunto teutón.

La ventaja de 11 puntos al finalizar el anteúltimo cuarto, poco a poco se fue achicando a medida que transcurrían los minutos del último capítulo. El equipo que comenzó a tener un decaimiento en el juego fue el argentino, sumándole la aparición de Hamann y del centro Jagla, el partido, a pocos minutos de terminar se encontró empatado en 74.

Pero fue ahí que nuevamente apareció la jerarquía, el oficio, la experiencia de Argentina para lograr una importante victoria, basándose en la buena defensiva (Jasen robó un balón a falta de 30 segundos) y de un Delfino que, poco a poco, se está convirtiendo en la figura.

Si bien le costó la victoria al seleccionado nacional superar a su par germano, siempre son difíciles los debuts, hay mucho nerviosismo, ganas de demostrar, ansias. La victoria fue clara y así comenzó su navegación en busca del oro. Una navegación que se hace más fácil si vas en lancha.
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jueves, 26 de agosto de 2010

Sin el guerrero


Andrés Nocioni no jugará el Mundial debido a la lesión en el tobillo y a que los doctores de Philadephia 76Sixers, actual equipo, no creyeran conveniente arriesgar el físico.





La espera llegó a su fin. Los doctores de los Sixers terminaron con el sueño del “Chapu” y de mucha gente que quería verlo jugar, y “matarse”, una vez más con la 13 en la espalda. La esperanza terminó. El gran guerrero cayó, pero de pie. Con lágrimas en los ojos que denotaban su amor por la celeste y blanca. Incluso, querían que esto fuera solo un sueño, más que sueño una pesadilla, pero no, es la realidad. El cazador de sueños debe abandonar la concentración de su equipo con el que disputaría, quizá, su último Mundial.

Todo venía bien. Nocioni venía mejorando notablemente de su lesión (NdR: Tuvo un esguince de tobillo). La rehabilitación estaba sobre ruedas. Pero cuando comenzó tener minutos y empezó a estar en ritmo, se resintió nuevamente en el tobillo ante El Líbano. Salió con problemas para pisar y en el banco de suplentes le envolvieron el pie con hielo para desinflamarlo. A partir de ahí comenzó una carrera contra reloj para que el “Chapu” pueda jugar la cita más importante con la selección.

Tuvo sesiones de kinesiología, trabajo diferenciado. Pero todo dependía de lo que viera y dijera el doctor de Philadephia. Todo concluyó el miércoles a la mañana de Argentina, cuando McPhilemy anunció que el jugador de Argentina debía renunciar a jugar el certamen en Turquía porque la lesión era más importante de lo esperado. Dio a entender que sería riesgoso para el físico del argentino y para el futuro del equipo de la liga más importante del mundo.


Por ese motivo, los 76Sixers, decidieron utilizar la cláusula, para que Nocioni no pueda jugar, la cual habla sobre la prohibición de participar con el equipo nacional en entrenamientos o competencias cuando hay una preocupación médica razonable y donde la participación coloque en riesgo el físico del jugador.




Su remplazo será el jugador de Peñarol de Mar del Plata, Marcos Mata, quien ya viajó hacia Turquía para ponerse a tono con lo físico y en el juego.


De esta manera y para la tristeza de jugadores, cuerpo técnico y aficionados uno de los jugadores emblema del equipo argentino, uno de los jugadores más queridos deberá observar el Mundial desde las gradas y apoyar en todo momento a sus compañeros. El sueño del guerrero de tener la última lucha en un Mundial llegó a su fin. Las ganas de cobrarse revancha del triple marrado en el 2006 frente a España solo quedarán en los sueños. Porque Andrés “Chapu” Nocioni, con dolor, con sentimiento, con lágrimas se perderá el Mundial. Una baja importante para Argentina y para la competencia, que no va tener a un verdadero Hombre.
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lunes, 23 de agosto de 2010

Así sí se puede lograr


La selección argentina superó a Turquía en la final de la Efes Pilsen World Cup por 93-89 con un Delfino intratable. Y así culminó su preparación de cara al Mundial.





Después del campeonato en Logroño, España, la selección que dirige Sergio Santos Hernández viajó a Turquía para ya emprender la última etapa de la preparación de cara al Mundial que se disputará en ese mismo país. Para ello participó en un cuadrangular junto con el anfitrión, Canadá y el Líbano.

En los dos primeros partidos, primero con el equipo norteamericano y luego con el libanés, el conjunto albiceleste encontró dos victorias cómodas, con un buen juego en equipo y con algunas individualidades que sobresalieron.

Contra Canadá apareció un Delfino muy inspirado quien, con 26 puntos, comandó el ataque argentino y fue el artífice de una victoria por 79-64. Con buena defensiva y con un Scola inspirado en el tercer cuarto, los de Hernández, empezaron a dominar el encuentro y pudieron sacar la ventaja de 15 puntos después de un flojo comienzo.

La gran noticia de esa jornada fue que el técnico argentino pudo contar con los doce jugadores que tiene en el equipo. Nocioni y Oberto volvieron a disputar unos minutos después de sus respectivas lesiones. Así, más allá del resultado, lo positivo para Argentina fue que pudo contar con el equipo titular.

Contra el Líbano, en cambio, apareció Luis Scola. El jugador de los Rockets convirtió 19 puntos y fue bien acompañado por Fabricio Oberto quien encestó 16 tantos. En un partido donde los incidentes fueron el factor común, el conjunto argentino sobrepasó a un rival gracias a su jerarquía y a una banca muy bien dirigida por Junior Cequeira.

En la última presentación, la selección debió apelar a su corazón, a su garra, a su estilo típico de dejar todo hasta el último minuto. Los sudamericanos nunca encontraron su juego, estuvieron incómodos y siempre se vieron superados por un local que encontró un goleo muy repartido, con gran movimiento de balón y mucha efectividad desde atrás de la línea de tres puntos.

Luego de terminar empatados en 81 al final del tiempo regular, después de una gran remontada, con una excelente defensa y encontrando en Leo Gutiérrez y Carlos Delfino a las principales armas ofensivas, Argentina fue muy superior a su rival en el suplementario. Turquía sintió el golpe de haber estado ganando hasta los últimos instantes y de repente encontrarse en tablas. De hecho, el conjunto turco marró cinco de seis libres posibles. Dando a entender el bajón deportivo y, más que nada, anímico.

Así y con un “Lancha”(MVP del toreno)que se puso el equipo al hombro, Argentina sacó una ventaja de 10 puntos que fue irremontable. Sobre el final, y con un leve arresto, Turquía encontró unos lanzamientos a distancia que decoraron el marcador. Pero todo ya estaba dicho, el conjunto albiceleste se impuso 93-89.

De esta manera, Argentina terminó su preparación de cara al Mundial que comenzará el sábado 28 de agosto y donde tendrá como primer rival a Alemania.
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jueves, 5 de agosto de 2010

Con el pie derecho



El seleccionado argentino se consagró campeón del Súper 4, disputado en Salta, al vencer en la final a Puerto Rico por 84-79. Así comenzó de la mejor manera su preparación de cara al Mundial de Turquía.




En el Súper 4, toreno que sirve de preparación de cara al Mundial, la selección argentina debió enfrentarse, en primera instancia, con Brasil y luego, en la final, con Puerto Rico.

Brasil y Argentina se vieron nuevamente las caras después de que, unos días atrás, habían disputado la final del Sudamericano. Eso sí, con otros integrantes, en especial en el conjunto albiceleste.

La “revancha” argentina se dio de manera categórica. Superó ampliamente a su par brasilero por 95-58, con un juego contundente, con un Scola intratable, quien convirtió 30 puntos.

Con un gran juego colectivo y una gran eficacia no tuvo mayor inconveniente para superar a un alicaído Brasil que, incluso, no contó con las máximas figuras con las que logró el campeonato en Neiva, Colombia.

Argentina manejó el ritmo del partido. Solo al principio, cuando Brasil encontró dos triples de las manos de Fulvio, se encontró en desventaja. A partir de ahí, la gran defensa, el gran movimiento de los internos, el buen porcentaje desde afuera y el apoyo de la banca, ocasionaron que Argentina comience a superar a su rival. E incluso, la victoria en todos los cuartos. Gracias a esto, Sergio Hernández utilizó a todos los jugadores sin perder intensidad.

Con la tranquila victoria, el conjunto albiceleste enfrentó a Puerto Rico con la idea de seguir en la senda de la victoria y de poder despedirse del público local de la mejor manera.


Todo comenzó como un cuento de hadas para Argentina. Rápidamente se puso en ventaja y con la misma fórmula que contra Brasil. Mucha actitud, mucha rotación, muy buena defensa, mucho acierto desde la larga distancia ocasionaron que la brecha de puntos cada vez se hiciera superior.

Tal es así, que hasta el final del segundo cuarto el partido era un trámite para los de “Oveja” Hernández. Se fueron al descanso ganando por 21 puntos, 47-26.

Otra fue la cara del equipo centroamericano y también otra fue la actitud. La cara del conjunto argentino también cambió. Comenzó a cometer errores y las rotaciones y las jugadas ofensivas no estuvieron tan aceitadas como en la primera mitad.

Poco a poco, con actitud, con entrega y con unos lanzamientos lejanos, Puerto Rico se fue acercando a la Argentina. De una gran efectividad en la primera mitad y una gran superioridad en los puntos, el conjunto albiceleste terminó solamente con nueve puntos en el tercer parcial.

En el último nada cambió. Puerto Rico, con los triples de Sánchez y Vasallo, siguió acercándose en el marcador ante el estatismo de su rival. Mejoró un poco el conjunto argentino, pero no lo suficiente como para ganar el cuarto y el partido. Los errores en ataque y defensa siguieron apareciendo, la falta de coordinación en ataque siguió en pie y las individualidades argentinas ocasionaron que todo terminara 72-72. A tiempo suplementario.

La tónica siguió en el comienzo del suplementario. Argentina seguía marrando los tiros libres (erró siete en los últimos minutos del último cuarto), las rotaciones eran tardías y las bombas boricuas siguieron cayendo. De la mano de Ayuso y su triple, el conjunto visitante se puso por primera vez en el partido al frente del marcador (77-74). Algo impensado cuando se terminó la primera mitad.

Después de eso, el conjunto local comenzó a ajustar la defensa y encontró en Scola un arma muy sólida en el ataque. El jugador de los Houston Rockets estuvo intratable en los últimos minutos del suplementario. Así, Argentina pasó al frente 82-79 y después de una posesión son tiro al arco de los puertorriquenses una volcada de Delfino sentenció el partido. 84-79 para Argentina. Victoria y copa.

De esta manera, el conjunto dirigido por Sergio Hernández comenzó de la mejor manera su preparación para el campeonato Mundial que se disputará en Turquía a fin de mes. Ahora, viajará a España donde seguirá la preparación con los entrenamientos y algún torneo más, como el de Logroño, donde enfrentará a Brasil y a España entre otros.
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domingo, 1 de agosto de 2010

La Duda los mató


Un triple sobre el final del base brasilero sentenció la derrota de Argentina en la final del Sudamericano por 87-77 ante Brasil. ¿Lo bueno? Se clasificó a los Panamericanos y al Preolímpico.





Dos realidades se enfrentaban. Argentina venía en pleno ascenso, de juego, de personalidad, de contundencia. Después de perder el primer partido ante Venezuela, el conjunto albiceleste empezó a encontrar su estilo y a sentirse más cómodo con la naranja en las manos y en el terreno de juego. Así fue superando rivales, algunos fáciles, como Ecuador y otros más complicados, como Uruguay. Argentina buscaba retener el título conseguido dos años atrás en Puerto Montt, Chile.

Brasil, en cambio, era el único invicto del torneo. El equipo que ganó todo y sin mucha dificultad. Con un juego interior potente y unos buenos perimetrales llegó a la final sin sobresaltos. Además el conjunto carioca quería volver a la cima del torneo continental.

El partido comenzó con una clara dominación brasilera. Desde el interior y desde el perímetro, consiguió una ventaja de 7-2. Pero, la figura de Román Gonzales bajo el tablero se fue agigantando cada vez más. A tal punto, que después de un triple de Mainoldi, el conjunto argentino se puso arriba del marcador por 13-12, única vez que lo estuvo.

A partir de ahí, Brasil comenzó a defender más cerca del aro. Empezó a cerrar todos los caminos para los internos y el conjunto de Casalánguida dependió mucho del tiro externo, pero esta vez no estuvo certero.

Finalizando el segundo cuarto, Nezinho encestó un triple desde la mitad de cancha para sentenciar un 40-31 en el marcador. Murilo fue la figura brasilera en esa primera mitad, dentro y fuera de la zona pintada.


En la segunda mitad del encuentro, la Argentina no encontró las vías para la remontada y para poder tomar el mando del encuentro. En cambio, Brasil, logró sacar una ventaja de 16 puntos, con un juego preciso, rápido, dinámico y aprovechando los errores argentinos. Pero gracias a dos triples de Cantero la selección argentina pudo cerrar el tercer cuarto a diez puntos de diferencia. 62-52.

En el último cuarto, nuevamente los cariocas sacaron una ventaja. Gracias a la poca agresividad de la zona implementada por Argentina. Brasil llegó a estar 14 puntos arriba a falta de cinco minutos. Pero nuevamente gracias a la mano de Cantero, el conjunto albiceleste se puso a cuatro puntos de diferencia, 70-66.

Con dos bombazos, uno de Duda y el otro de Murilo, el conjunto verdeamarelho sentenció el encuentro a falta de un minuto.

Era un partido donde Argentina debía imponer sus internos, su estilo de posesiones largas y de buena defensiva, pero nada de esto ocurrió. Vivió a base de triples y de una defensa sin agresividad. Y Brasil no perdonó.

Brasil, Argentina y Uruguay (terminó tercero) se clasificaron a los Juegos Panamericanos y al Preolímpico. Venezuela (4º) solamente se clasificó al Preolímpico.
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sábado, 31 de julio de 2010

Mano caliente


Con dos triples en los segundos finales, la selección argentina superó a Uruguay por 79-73 y jugará la final del Sudamericano contra Brasil.



El conjunto argentino venía en plena remontada. Después de perder el primer partido ante Venezuela, consiguió dos victorias consecutivas para clasificarse a las semifinales. También, en pleno crecimiento, venía su juego. De un juego lento, con una defensa floja y con poca rotación en ataque, a un conjunto que empezó a sentirse más cómodo dentro de la cancha y empezó a encontrar su estilo y su defensa.

En las semifinales se encontró con un rival de renombre, Uruguay. Fue por eso que el encuentro fue parejo y de mucha tensión. Gracias a Cequeira y Mainoldi, la Argentina sacó rápida ventaja sobre un rival que se acostumbró a nunca rendirse y a luchar hasta el final, por eso, y por tener en Aguiar a la principal arma ofensiva el primer cuarto terminó 21-19.

Pero con unos internos que estuvieron intratables, los albicelestes, empezaron a dominar toda acción en el juego y a imponer el ritmo. Pero los internos no fueron los únicos que colaboraron para que el conjunto argentino se vaya al descanso por 39-32, sino también, con un Cantero (volvía de una lesión) que encestó los tiros perimetrales.

Otra fue la mentalidad charrúa en el tercer parcial. Salieron en búsqueda del partido. Ajustaron la parte defensiva y aprovecharon todo error y quedo de los argentinos para ponerse en partido. Además de un Izaguirre bajo los tableros y un Martínez inspirado.

El último cuarto fue de ida y vuelta. Con muchos errores por parte de los dos equipos. Ahí fue Argentina la que sacó una leve ventaja y la que parecía que se llevaba la victoria. Pero nuevamente la garra uruguaya impidió un festejo sin desgaste. Gracias a Batista, ex NBA, que bajo los tableros estuvo dominante y a los libres de Osimani, los uruguayos quedaron a dos puntos de diferencia a falta de un minuto de partido.

Pero ahí apareció la mano argentina. Primero Mainoldi y luego Mata sentenciaron la victoria de Argentina. Así los de Casalánguida superaron a un rival duro y que nunca renuncia a luchar. Ahora enfrentarán a Brasil para retener el título Sudamericano conseguido en Puerto Montt, Chile, en el 2008.
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jueves, 29 de julio de 2010

Con lo justo


La selección argentina de básquet superó a Colombia por 70-63 y se clasificó primera en el grupo. Ahora enfrentará a Uruguay en la semifinal.







La Argentina debía superar a Colombia por más de dos puntos para clasificarse a las semifinales, sí quería terminar primera en el grupo debía ganar por una diferencia superior a los seis puntos. Consiguió una diferencia de siete, es decir, con lo justo clasificó en la primera ubicación.

Superó al conjunto cafetero utilizando una vía poco común. La principal arma de ataque fue el triple. Los lanzamientos de larga distancia fueron la tónica durante todo el encuentro.

Sin embargo, Colombia comenzó con más actitud y mucha más puntería que el conjunto albiceleste. Obtuvo un parcial de 11-4. La defensa y la rotación en ataque tardaron en engranar. La poca utilización de la pintura ocasionó que Argentina buscara tiros muy lejanos e incómodos. Gracias a la puntería de Leo Mainoldi, el conjunto argentino cerró el primer cuarto a dos puntos de diferencia, 15-13.

Pero a partir de ahí, los dirigidos por Casalánguida dominaron el ritmo del encuentro. Con una defensa más dura y un buen movimiento de balón en la ofensiva, llegaron a sacar una diferencia de nueve puntos, la cual quedaría en seis (26-32) gracias a una bomba de Guevara.

En el tercer cuarto se vio al mejor equipo argentino de todo el torneo. Con una gran defensa y un excelente ataque, los albicelestes llegaron a sacar una diferencia de 15 puntos (55-40). Pero la relajación por la amplia ventaja, ocasionó que la defensa baje su intensidad y el ataque su puntería.

En el último cuarto, la Argentina jugó en la cuerda floja. A falta de 7 minutos para finalizar el encuentro, el marcador sentenciaba 57-51 para los argentinos. Justo el límite para no caer en la segunda plaza del grupo.

Gracias a la buena puntería de Mata y Schattman, dos triples cruciales metieron, y a la poca pelea que dio el conjunto colombiano. Argentina se llevó la victoria por 70-63, a dos puntos de quedar segunda.

Clasificó con lo justo. Ahora deberá enfrentar a Uruguay en una de las semifinales. La otra la disputarán Brasil y Venezuela.

Para ganarle a Uruguay, Argentina no deberá abusar del triple y tratar de jugar más con la pintura y con un buen movimiento de balón. Si no, se complicará la llegada a la final.
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miércoles, 28 de julio de 2010

Una de cal y una de arena



La selección Argentina perdió en el debut del Sudamericano ante Venezuela por 75-72 y al otro día superó claramente a su par de Ecuador por 107-43.






El conjunto albiceleste jamás obtuvo de forma consecutiva el Sudamericano. Es por eso que llegó a Neiva, Colombia, con la idea de hacer un poco de historia. Es verdad que el conjunto argentino fue con un equipo “C”, ya que no fueron las figuras resonantes, ni tampoco los grandes jugadores de la liga local, solo algunos como Román Gonzales. Esto permite ver a otros jugadores y poder darle la oportunidad de jugar en la mayor e incluso, si alguno hace un muy buen torneo, jugar el Mundial.

En el primer partido, enfrentó a Venezuela. Equipo que días atrás le ganó en la final del cuadrangular disputado en Venezuela. Por eso el conjunto albiceleste buscó la revancha en el comienzo del torneo. Pero lejos estuvo de conseguirla.

Un gran ataque venezolano y una floja defensiva argentina ocasionaron que el partido sea rápido y dinámico. La vinotinto impuso su juego de pocas posesiones y ataques rápidos. Mientras que Argentina no hizo pie en ninguna parte del encuentro. Siempre estuvo por debajo del rival y nunca pudo estar al frente en el marcador desde el 19-18 con el que cerró el primer cuarto.

Si el partido terminó tan cerrado fue por la poca experiencia venezolana de “enfriar” el encuentro y el coraje de los argentinos. Con más corazón que juego y con un Mainoldi encendido (convirtió 3 triples en el último cuarto), la selección comandada por Nicolás Casalánguida puso en duda la victoria de Venezuela. Pero al final, el que jugó mejor durante todo el encuentro fue el que se llevó la victoria.


Sin tiempo para pensar en la derrota, la selección enfrentó a Ecuador al día siguiente. Fue clara la victoria Argentina. Se notó la diferencia entre ambos equipos. Un equipo que tiene una institución fuerte, una liga fuerte y jugadores de gran calidad, contra un conjunto donde parecía que se habían juntado amigos para representar a Ecuador.


El conjunto albiceleste no demostró su gran poderío ni su buena defesa y eso le alcanzó para llevarse un encuentro con una diferencia de 64 puntos. Con un buen juego desde la pintura en el primer cuarto y la gran fescura y movilidad que se vio en el segundo sentenciaron el encuentro.

Los dos últimos cuartos estuvieron de más. Con la amplia ventaja, el partido no tuvo detenciones ni faltas. Y así el conjunto argentino superó fácilmente a un rival muy débil.

Ahora deberán enfrentar, esta noche, a Colombia y superarlos para poder pasar a las semifinales del Sudamericano.
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sábado, 24 de julio de 2010

Bloqueo a la ilusión


Con un bloqueo en la última jugada, la selección Argentina perdió en tres sets ante Serbia y así se despidió del Final Six. No ganó ningún encuentro en la Liga Mundial (0-14). Un récord del cual mejor no acordarse.





El buen partido que realizó el conjunto albiceleste ante Brasil le dio una mínima esperanza para poder vencer a Serbia y así clasificarse para las semifinales del Final Six.

Serbia se impuso por 25-19, 25-18 y 28-26 y dejó sin chances a los de Webber. Pero hay un dato más para tener en cuenta. La selección nacional no pudo ganar ninguno de los 14 partidos que disputó. Ni de local, ni de visitante. Ni en la fase regular ni en el Final Six. Un dato, y un récord, que para el año que viene hay que superar y olvidar.

Lejos está del nivel de las otras selecciones. Es más amor propio que calidad lo que posee esta selección. Por eso, el gran partido disputado el miércoles abrió una leve sensación de que se podía lograr la victoria.

El conjunto balcánico demostró un nivel tan superior que dejó callados a todos los espectadores que fueron a apoyar a la Argentina.

Stankovic, Petkovic y Kovacevic fueron los artífices de la victoria europea. La potencia, la calidad, los ataques fueron demasiado para un equipo que está teniendo un cambio generacional.

En el primer set, Stankovic y Kovacevic, ambos terminaron con cinco puntos, fueron los principales atacantes y las principales armas para fusilar y superar al bloqueo y a la defensa criolla. El marcador sentenció un 25-19 en 25 minutos de juego.

En el segundo chico, Serbia continuaba con su intensidad. Mientras que en Argentina nada cambió. Se veía un equipo tímido, sin experiencia y esperando a que se termine el partido. Esto no impidió que haya puntos largos y muy dinámicos. Terminó 25-18 en 22 minutos.

Ya en el tercer set y con la ventaja, Serbia, esperó el error del rival y manejó el partido a su manera. Los errores, para ambos lados, llegaron al final. Pero todo acabó en el cuarto match ball. El bloqueo serbio cerró las puertas del ataque argentino y cerró el partido.

Ahora, Serbia se enfrentará con Rusia. Mientras que Brasil hará lo mismo con Cuba.
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jueves, 22 de julio de 2010

Así sí se puede soñar


La selección Argentina de vóley jugó de igual a igual ante su par de Brasil llevando el partido a un tie-break en el Final Six de la Liga Mundial.





Viendo los antecedentes de ambos equipos, hacía pensar que el partido sería un trámite, que el conjunto brasilero se impondría con comodidad. Además, las doce derrotas consecutivas que poseía el conjunto albiceleste, como la gran paternidad de los verdeamarelos, daban un panorama totalmente negro para el conjunto argentino. Pero tanto en fútbol, como en básquet, como en hockey, en el vóley también hay que jugar los partidos. Cada encuentro es diferente al otro. Es único.

El resultado final sorprendió a todos. A los aficionados argentinos que esperaban una victoria casi utópica, como a los cariocas que no se imaginaron tener que llegar a un quinto set. La gran actitud de los dirigidos por Webber, como la reacción y recuperación ante una potencia mundial. Con parciales de 25-17, 23-25, 25-20, 19-25 y 15-10, Brasil se quedó con el triunfo pero hizo que el público del Orfeo despida a la Argentina con un aplauso.

El primer set fue para los brasileros, con una contundencia y con un juego tan potente que los argentinos lejos estuvieron de reaccionar. Con una gran actuación de su libero y gracias a una gran actividad y entrega, los albicelestes se llevaron el segundo chico.



El tercer set fue como el primero, con un conjunto carioca atacando con gran efectividad y contundencia y una defensa argentina que volvió a bajar. Pero el partido no se cerró. Nada de eso. Los de Webber, nuevamente con amor propio y juego se llevaron un cuarto set con un poco mas de holgura y provocaron el tie-break.

En el último se vio nuevamente la diferencia entre ambos seleccionados. Brasil no perdonó los errores del rival y aprovechó todos los momentos que tuvo para poder sacar ventaja. Y con un gran bloqueo, cerraron el partido.

Ahora, Argentina enfrentará el viernes a Serbia, mientras que Brasil se medirá ante el conjunto balcánico hoy por la noche.

Si bien se perdió, hay maneras y maneras de hacerlo. Argentina si sigue jugando de esta manera podrá conseguir muchos buenos resultados. Hubo un cambio de actitud y de confianza. Así, sí se puede soñar con llegar a la final.
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miércoles, 21 de julio de 2010

Ahora o nunca



Con las grandes bajas en el conjunto estadounidense de básquet y en las otras grandes selecciones, la Argentina tiene una gran chance de consagrarse campeona en el Mundial de Turquía.



Los años no vienen solos. Y la selección Argentina de básquet es consciente de eso. “La Generación Dorada” está en sus últimos años. En sus últimos torneos. Después del mundial de Turquía vendrá el preolímpico en Mar del Plata y luego los Juegos Olímpicos. A partir de ahí, las puertas para muchos de los grandes jugadores se empezarán a cerrar. Por la edad, por el cansancio acumulado, por el desgaste físico. Por diversas razones.

En Turquía, está la gran oportunidad de consagrarse campeón y poder tener en la vitrina un título mundial. Así se le suman a los logros conseguidos en 1950 y en 2004.

Es verdad, que la gran figura, y quizá el mejor jugador de la historia de básquet en la Argentina, Emanuel Ginobili no va participar de este torneo. Pero lo que tiene el conjunto que dirige Sergio Hernández es que tiene una estructura, todo un equipo que sabe suplantar la ausencia de Gino.

Tiene jugadores tan importantes y con tanto roce internacional que pueden ponerse el equipo al hombro. El caso más conocido es el de Luis Scola, quien en los últimos torneos es la principal figura argentina y el principal anotador de la selección. Pero además posee muchos jugadores complementarios que saben cúal es su función y su rol en el equipo. También contará con el regreso de jugadores que antes no estuvieron por lesión, como Andrés Nocioni, Fabricio Oberto, entre otros. Es por eso que no se notará tanto la ausencia de Manu.
Pero las grandes selecciones también tienen bajas, algunas mucho más importantes que la albiceleste.

Analicemos las ausencias

Estados Unidos

El equipo de la redención, así se llamó al Team USA en Beijing 2008, no contará con ninguna de las figuras que lograron el oro Olímpico. Ni Kobe Bryant, ni LeBron James, tampoco Chris Bosh, Amare Stoudemire. Son algunas de las bajas. Por diversos motivos, algunos por pedido de los dirigentes de sus equipos, otros para descansar después de mucha competencia seguida, otros por lesiones, otros porque cambiaron de conjunto y quieren entrenarse con sus jugadores. Lo cierto es que el nuevo equipo estadounidense estará compuesto por una camada de jugadores jóvenes, muy jóvenes, como Russell Westbrook, Kevin Durant, Tyreke Evans, con algún que otro jugador de experiencia, Chauncey Billups, Lamar Odom. Esto puede tener dos resoluciones. Una, al ser jugadores todavía sin una gran carrera y sin gran experiencia, no puedan conseguir el título y hasta no puedan llegar a la final. La otra, es todo lo contrario, al ser novatos la presión no les pesará tanto y puedan jugar distendidos.


Eso se sabrá en el momento en que comiencen a jugar el Mundial. Lo que si hay que decir, es que por más que no estén las superestrellas, el conjunto norteamericano tiene grandes chances de ganar. Los nuevos jugadores son de gran calidad, y tienen muchas ganas de representar a su país.

España

Quizá el caso de la selección española es muy parecido al conjunto argentino. La máxima figura, Pau Gasol, fue la que decidió bajarse por el agotamiento de haber llegado durante los últimos tres años seguidos a la Final de la NBA. Pero lo que tiene el conjunto ibérico es que tienen una gran estructura y un equipo que puede remplazar la ausencia del mejor jugador. Posee jugadores que hace tiempo juegan juntos, que se conocen, se llevan bien y que son humildes. Posee grandes tiradores, grandes defensores, y que saben manejar la presión.

Por eso el conjunto español, es el otro gran candidato a ganar el título, aunque tenga una gran ausencia. Tiene todo para repetir lo que hizo en el 2006. Además el deporte español, en los últimos años está en pleno auge y en momentos de oro.

Otras bajas importantes

Además de las ausencias en las tres selecciones con grandes chances, otros jugadores decidieron bajar el pulgar.

En Alemania Dirk Nowitzki decidió no defender a su país en este Mundial para poder concentrarse en la preparación de su próxima campaña con los Dallas Mavericks. En cambio, tratará de ayudar a su seleccionado a llegar a los próximos Juegos Olímpicos.

Por su parte, Grecia competirá en Turquía sin el veterano Theodores Papaloukas, mientras que Francia hará lo propio sin sus tres hombres NBA, Tony Parker, Mickael Pietrus y Ronny Turiaf.

En Lituania, Arvydas Macijauskas se vio obligado a poner fin a su carrera a los treinta años por lesiones, mientras que el alero el CSKA de Moscú, Ramunas Siskauskas, decidió no disputar el Mundial.

Yao Ming tampoco disputará el Mundial por la falta de rodaje y porque recién vuelve de la lesión que lo marginó para toda la temporada en la NBA.

Con este panorama, el conjunto albiceleste tiene grandes chances de poder lograr lo que se logró en el primer campeonato mundial de básquet.
Jugadores tiene, experiencia tiene, categoría tiene, además las grandes selecciones están sin sus grandes figuras. Solo resta esperar que llegue el Campeonato mundial y ver cúal será la definición.

Es ahora o nunca.
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jueves, 15 de julio de 2010

Todavía hay esperanza


La Argentina superó por 4-2 a la selección holandesa y ahora debe ganar y esperar otros resultados para seguir con vida en el Champions Trophy.





Nuevamente el clásico. Nuevamente Argentina y Holanda se enfrentaron. Ese partido que se repitió varias veces y donde cada encuentro fue una final. Y con resultados diversos. Algunos ocasionaron el festejo naranja, otros el festejo albiceleste. Pero siempre se vio un encuentro dinámico, entretenido.

Este no fue la excepción. El conjunto dirigido por Carlos Retegui, comenzó arriba del marcador gracias al tanto de Noel Barrionuevo, después de un córner corto. Pero la rápida reacción, y los goles de Marilyn Agliotti y Maartje Paumen, provocaron la vuelta en el marcador. Delfina Merino empató para las argentinas para finalizar una primera mitad muy entretenida.

En el complemento, se vio a una selección Argentina con otra actitud. En busca de la victoria y de los tres puntos que le permitían soñar con la clasificación. Primero Luciana Aymar, y más tarde Rosario Luchetti, después de una gran jugada de Sole García, pusieron el resultado final.

De esta manera, con esta victoria y con los tres puntos obtenidos, el conjunto albiceleste sigue levantando el nivel y el juego, después de un comienzo flojo. Se encuentra a dos puntos de las selecciones punteras, Inglaterra y Holanda, y deberán superar a China y esperar que una de las dos líderes sufra un traspié para llegar a la final del Champions Trophy.
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sábado, 3 de julio de 2010

Una pesadilla


Argentina quedó eliminada de la copa del mundo al perder por 4-0 ante su par de Alemania. Ahora el conjunto teutón enfrentará a España en las semis.


“Sueña que puedes y podrás”. Ese era el mensaje, la insignia, el slogan de la selección comandada por Diego Maradona. Y todo comenzó como un sueño hermoso. Ese tipo de sueños que uno lo recuerda durante mucho tiempo, donde quiere dormirse de vuelta para poder continuar con esa historia.

La selección empezó feliz al lado del brazo de Morfeo. Luego de tantas críticas y tantos cuestionamientos, el conjunto albiceleste había conseguido lo que muy pocas pudieron. Llegar a los octavos de final con los cuatro partidos ganados, algo que no lo hizo ni la selección campeona del 86.

Por eso, el partido con Alemania quería ser la continuación de ese sueño glorioso. Ese sueño que tenían los jugadores, los dirigentes y también, más que nadie, los hinchas.

Lo que comenzó siendo un sueño pacífico, tranquilo, rápidamente se convirtió en una pesadilla horrible, de las que uno se acuerda y que espera que nunca más le vuelva ocurrir. De esas que exaltan a uno y lo dejan acongojado, sin poder volver a pegar un ojo y lo mantienen desvelado toda la noche.

Argentina lejos estuvo de ese equipo soñador. Lejos estuvo de esa selección que asustaba rivales y la ponían como principal candidata. Todo lo contrario. Pareció un perro que hace rato fue abandonado por los dueños y no encuentra el rumbo, no sabe para donde caminar. Tiene hambre, sed y temor, mucho temor. Y se queda acurrucado en una esquina sombría para que pase la lluvia y con el sol del otro día pueda seguir buscando a su dueño.



Los primeros veinte minutos de la selección fueron esa lluvia, esa falta de rumbo. El gol de Müller fue un mazazo. La selección comandada por Maradona nunca tuvo que revertir una situación como esta y se notó. Argentina no encontraba los espacios, tenía mucho temor, parecía que los alemanes eran ciento cincuenta y los argentinos solo dos. Mascherano y Tevez. Esos dos fueron quienes sacaron la cara por su selección, de la mano de ellos vino la reacción argentina.

Alemania, en cambio, supo aprovechar ese momento y supo cómo jugarle a un equipo que por las bandas no poseía volantes de marca. Abrió la cancha y fue incisivo. Tuvo sus oportunidades. No las aprovecho.

Pero, después del primer cuarto de hora, el perro espantado empezó a levantarse y a convertirse en león. Los albicelestes empezaron a dominar el juego y a pelear cada pelota como si fuese la última.
También tuvo sus oportunidades pero la falta de contundencia y la seguridad defensiva alemana lo impidieron.

Los jugadores chocaban contra el muro de Berlín. No había forma de sobrepasar esa línea de cuatro defensas. Solo un arresto individual podía descolocar un poco. Pero la falta de precisión hizo que los ataques terminaran en remates fáciles para el arquero o pelotas divididas que ganaban los hombres altos alemanes.

En la segunda parte parecía que el sueño volvía hacerse realidad. El ímpetu, las ganas, el corazón, el sacrificio argentino fue tal que los germanos se sintieron superados. No podían salir de su área. La Argentina, sin mucho juego colectivo, fue hacia adelante para que el sueño terminara en felicidad. Quería revertir la historia. Los jugadores querían demostrar que ya no eran más chicos, que eran hombres. Que ante la adversidad el esfuerzo todo lo consigue. Así, el perro abandonado se convirtió en un león, en un tigre, en un lobo.

Pero...Lo que parecía la reconstrucción de un castillo terminó en eso. Un intento. Los de Joachim Low tienen una exelente precisión, algo típico alemán. Toda la que no tienen los albicelestes. En tres contras liquidaron el partido.

Tres ataques bastaron para que Alemania, vaya tranquila a la semifinal y le dé un poco de cátedra a la selección de Sudamérica. De cómo debe plantear estos partidos.
El sueño terminó. Argentina vuelve a casa. Sin pena y sin gloria. Con un técnico que no sabe si va seguir. Con muchas dudas. Porque a partir de este partido se cuestionaran muchas cosas.

Lo cierto es que lo que comenzó siendo un sueño perfecto allá por el 12 de junio, hoy, tres de julio terminó siendo la pesadilla más aterradora y mas escalofriante para los argentinos.

A esperar cuatro años más. Y, soñar, porque no cuesta nada soñar, que en Brasil 2014, se vea a la selección Argentina en lo más alto.


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