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domingo, 11 de julio de 2010

La historia sin fin


España le ganó 1 a 0 a Holanda en tiempo suplementario y así logró el primer Mundial en su historia. El gol fue de Andrés Iniesta.






El final de este libro todavía no llega. Todavía quedan muchas anécdotas, muchas historias por escribir. Hoy se terminó un nuevo capítulo. El del campeonato mundial.

Ese, que tanto se le negaba a la selección española. Al cual nunca pudo acceder, siquiera, hasta las semifinales. Hasta hoy. Hasta que el conjunto empezó a demostrar un estilo, una identidad. Ese toque corto que tanto caracterizó al Barcelona en los últimos años se vio plasmado en la selección mayor.

En Johannesburgo y en Madrid se sufrió hasta el último minuto, porque, por más que España fue superior a Holanda, el conjunto naranja podía, en dos toques, crear una contra letal. A los ibéricos se les paró el corazón cuando Robben quedó solo ante Casillas, pero que volvió a latir cuando vieron que el portero había logrado detener el disparo del delantero.

Sufrieron con cada patada que pegó el conjunto holandés. Porque el árbitro, el inglés Howard Webb, fue muy permisivo con los naranjas. Debió haber expulsado a dos jugadores en el primer tiempo por pegar patadas bruscas, con mala intención y a destiempo. Una de ellas fue la de Nigel De Jong que dejó la pierna levantada y clavó los tapones de su botín en el pecho de Xabi Alonso.

Con esa tónica, la de “siga, siga” se jugó todo el partido. Los españoles tratando de tocar el balón de un lado a otro y sus rivales, en cambio, buscando el juego brusco y las faltas, muchas veces violentas. Es verdad que el conjunto español también pegó alguna que otra patada, pero nada que ver a lo de su oponente.

Sufrieron al ver que el conjunto ibérico llegaba pero, como durante todo el mundial, no podía meterla, le faltaba la última estocada, el último eslabón de una cadena casi perfecta.

Pero manteniendo su estilo de juego, no desesperándose y no entrando en el juego violento, España pudo superar a un rival muy difícil.

El primer tiempo terminó empatado, una primera parte que aburrió y que hacia preguntar a todos aquellos que no eran ni españoles ni holandés, ¿Qué hago acá?
La segunda parte mucho no cambió, España seguía teniendo el esférico y Holanda seguía imponiendo su juego duro. Fue el conjunto naranja el que tuvo las mejores chances en esta segunda mitad. Pero nada haría mover el cero del marcador.

Por cómo se estaba dando el encuentro, parecía que terminaría en los penales. Claramente los equipos se encaminaban a eso.


Pero en los 30 minutos que duró el tiempo complementario se vio lo que no se había visto en los 90 anteriores. Buen juego, toques cortos, llegadas, algunas profundas, contragolpes.

Pero el cansancio empezó hacer mella en los jugadores, principalmente en los holandeses. No podían seguir el ritmo español y por eso se fueron acercando a su área y tratando de salir con pelotazos para Robben o Snijder.

Todo cambió con la expulsión de Heitinga, a falta de 10 minutos para el final del partido. Ahí se vio una España más decidida a definir el pleito. Y eso ocurrió.

Quién más que él, el cerebro, el motor del equipo, el que nunca se tira al piso ni nunca barre. Ese hombre que si jugara con galera y bastón no se le mancharía nada. Con su calidad, su cualidad. Logró superar a un arquero que hasta ahí, parecía imbatible.

Felicidad, en Johannesburgo, en Madrid, en Buenos Aires y en todos los lugares donde haya un español. Porque es para festejar. El primer campeonato mundial. Ese que tanto se les negó, incluso en el Mundial que ellos organizaron. Ese que tantas veces parecía seducirlos pero al final solo era un juego de niños. Ya no tendrán más el mote de equipo sin convicción o no tener sangre por nunca ganar el mundial.

Felicidad porque se consiguió un título con mucha legitimidad. Con un equipo que siempre fue el mismo, siempre trató de ser ese conjunto de toque corto.

La historia cerró un capítulo, pero la historia de esta selección todavía no terminó. Si mantiene la base de los jugadores, tendrá muchas más historias para contar.

Por ahora, son Campeones del Mundo. Con mucho esfuerzo y fútbol se lo ganaron. Felicitaciones.


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sábado, 10 de julio de 2010

Celeste pasión



Uruguay perdió con Alemania por 3-2 y de esta manera quedó cuarto en la Copa del Mundo. Su rival, tercero.



La hazaña no llegó. El último disparo de Forlán que dio en el travesaño terminó con las esperanzas de los jugadores y de los hinchas uruguayos y de todos los sudamericanos que querían ver un país tan chico geográficamente pero grande en la historia del fútbol poder terminar terceros. Los alemanes, en cambio, festejaban.
No se dio la hazaña de llegar al tiempo extra y de poder llegar a esos benditos penales. Y quién dice, de conseguir el empate agónico no le daba más fuerzas para llevarse la victoria en el suplementario.

Es verdad que no lograron el tercer puesto, pero nadie puede recriminar a estos hombres, que dejaron la vida en la cancha en cada partido. Desde el primer encuentro, cuando se encontró, por cosas del azar, en el “grupo de la muerte” y que tan bien lo supo ganar siendo puntero cómodo.

Después a medida que llegaban los demás rivales los fueron superando con buen juego, corazón, garra, con lo que podían y también con un poco de suerte. Hasta que llegó el infortunio. Contra Holanda en las semis, fueron muy superados pero eso no permitió que demostraran que ellos habían llegado hasta esa instancia por propia convicción.

Enfrente estaba la misma selección que vapuleó a otro sudamericano, Argentina. Pero que después fue ampliamente dominado ante un equipo que es el principal candidato, España.

Por eso que el partido fue dinámico desde el comienzo. Un encuentro de ida y vuelta. Donde los uruguayos querían cerrar un excelente mundial y los alemanes querían terminar lo mejor posible.

El gol tempranero de Müller, después de un rebote de Muslera, y la rápida reacción de Uruguay para empatar hizo que la pelota no tenga un dueño, que vaya de área a área. Los errores fueron claves para que haya situaciones para ambos.



En el segundo tiempo, los charrúas se pusieron al frente y todo hacía prever que ahí no terminaría el encuentro. Dicho y hecho. Un error del arquero celeste, salió mal a cortar un centro, ocasionó el empate alemán.

Siguió el mismo juego, rápido, con imprecisiones, y después de un rebote en el área Khedira embocó un cabezazo en el ángulo y así sentenció el partido.
Aunque hasta el último minuto no se terminó. Si el tiro libre de Forlán era gol, otra historia se estaría escribiendo. Pero el final ya estaba escrito. Uruguay terminó cuarto y los germanos terceros.

Estos hombres, ya tienen sus nombres en la gloria de la historia uruguaya. En los palmares y en la retina de todos los hombres rioplatenses.

El recibimiento, seguro, será una fiesta. Merecido lo tienen.


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miércoles, 7 de julio de 2010

Tarzán está de la cabeza



Con gol de Carles Puyol, la selección española superó al combinado alemán para llegar a la final del Mundial.

La historia se sigue escribiendo. Siempre hay nuevas ideas, siempre hay más anécdotas, mas circunstancias para seguir llenando la historia futbolística española.

La historia comenzó el 29 de junio del 2008 cuando el gol de Fernando Torres coronaba a la selección española, por ese entonces dirigida por Luis Aragonés, como campeona de Europa, superando, otra vez, a los alemanes por 1-0. A partir de ahí el fútbol español comenzó su escalera que puede terminar en el cielo si el domingo supera a Holanda en la final.

Desde ese momento, los jugadores ibéricos se dieron cuenta que podían, con un fútbol de buen pie, toque corto y rotación, superar cualquier rival e imponer su juego. El mote de equipo sin actitud y convencimiento en los partidos difíciles quedó atrás.
Es verdad que después sufrieron un golpe al quedar eliminados ante los Estados Unidos en la Copa de las Confederaciones, el año pasado, pero todo equipo puede perder un encuentro.

Ahora están a un partido de terminar de escribir esta historia.
Hoy, los de Del Bosque, demostraron que son los serios candidatos a coronarse con la Copa. En el encuentro de dos estilos diferentes pero iguales se impuso la presencia española. Esa Alemania que vapuleó a los ingleses y después a la Argentina nada pudo hacer ante el juego colectivo. Ese equipo teutón, que daba miedo enfrentar, que demolía a sus rivales, y que se imponía con mucha claridad nada pudo hacer ante el juego en conjunto de España.

En un encuentro donde prevaleció el juego al pie y el poco roce, los españoles se llevaron una gran victoria. Es cierto, pudo haber sido por una diferencia mayor. Quizá es el único aspecto que se le puede cuestionar a este conjunto. Esa falta de definición, de contundencia. Porque España llega, pero no convierte, porque origina situaciones que dejan solos a sus delanteros, pero estos no pueden terminar las jugadas.



Alemania en cambio, buscó siempre replegarse en el terreno y tratar de cerrar el paso a los jugadores estelares ibéricos. Y, si podía, salir con una contra tan rápida como efectiva. En varias ocasiones lo pudo hacer, pero la gran transición defensiva española impedía que los germanos puedan aprovechar su velocidad.
Así se mostró este partido, posesión, oportunidades, eran propuestas por “la roja”. La velocidad y el dinamismo por los de Löw.


El destino quiso hacer que el gol no viniera por abajo, sino de cabeza después de una pelota parada. Cabezazo impecable de Puyol. España 1-0 arriba. Tanto toque corto y por el piso y el gol vino de un córner. Así es el fútbol. Sorprendente.
En los últimos minutos, Alemania fue con más ímpetu que otra cosa en busca de ese empate que le dé la prolongación del encuentro. Pero el gol nunca llegó. Incluso, los españoles, estuvieron más cerca de llegar al segundo, que los teutones para el empate.

Esa jugada que perdió Pedro, le quedará en la retina y en la cabeza durante mucho tiempo. Esa contra que provocó la avanzada alemana quiso que el partido sea emocionante. El del Barça en vez de pasarla al Niño Torres, que había ingresado por Villa, les dio a los germanos una vida más. Pero ya no quedaba tiempo para más.

El festejo español por un lado. Como para no festejar. Primera final que juegan en la historia de los Mundiales. Con un juego contundente y bonito. Festejan porque están a 90 minutos de lograr su sueño. Y demostrar, a todo el mundo, que tienen temple y convicción.

Del otro lado, un equipo devastado, cansado, y con una herida que tardará mucho en cerrar. Como en el 2006, Alemania quedó en las puertas de una nueva final y de poder pelear por un título. Ahora deberá conformarse con la lucha del tercer puesto. Pero estos hombres, se quieren volver a casa. Y esperar cuatro años para hacer su historia.
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martes, 6 de julio de 2010

Me Robben la ilusión


Uruguay perdió 3-2 en las semifinales de la Copa del Mundo ante Holanda y ahora deberá pelear por el tercer puesto.

Esta vez no apareció la heroica. No apareció esa mano salvadora como en el partido anterior. Lejos estuvo Uruguay de sufrir un penal en el último minuto. Todo lo contrario. Los últimos minutos encontraron a un equipo charrúa que iba al frente, con el corazón, la garra que lo caracteriza. Sin ideas, pero con convicción.

Una vez, Perfumo dijo que cuando uno va perdiendo el recurso más utilizado para llegar al empate en los últimos minutos es el “centro a la hoya”, pero que pocas veces es efectivo. Pero, quién va a criticar a los mediocampistas uruguayos que corrieron todo el partido y que llegaban para tirarle un centro al faro, a Abreu, para que éste cabecee, la peine, la baje y pueda dejar sólo a un compañero.

Quién puede decir que los rioplatenses no dejaron alma y vida para poder llegar a ese empate, que en ese momento era merecido. Quién le puede cuestionar algo a Tabárez por algún cambio si gracias a los cambios Uruguay llegó donde llegó. A las semifinales.

Pero el sueño terminó ahí, si bien ahora pelearan por el tercer puesto, no es lo mismo. Estuvieron a minutos de llegar por tercera vez a una final de una Copa del Mundo. Pero enfrente encontraron un equipo y un técnico, van Marwijk, que sabe sacar petróleo de las rocas. Conoce sus limitaciones e incrementa sus virtudes e individualidades.



El partido mostraba dos estilos totalmente diferentes. Si bien Holanda no pudo lucir y demostrar lo que sí pudo en las eliminatorias. Es un equipo que juega bien al fútbol, con toque corto y que tiene a dos extremos muy rápidos y a un “cerebro” que además de hacer pases mete goles. Ese “cerebro” es Sneijder, el jugador del Inter italiano.
Durante el primer tiempo, Holanda mantuvo la posesión de la pelota y fue más incisivo que su rival. El primer gol naranja no tardó en llegar. Un golazo de van Bronckhorst clavó un zapatazo en el ángulo superior izquiero de Muslera, que nada pudo hacer.

Pero la garra uruguaya no paró. Con más corazón que juego fueron hacía adelante en busca del empate y casi terminando el primer tiempo Forlán puso las tablas en el marcador con otro bombazo de afuera del área.

El segundo tiempo se mostró como el comienzo del primero, con una Holanda que tocaba, intrascendente, pero que mantenía la posesión de la pelota. Un error arbitral decayó en el segundo gol holandés. Snaijder impactó el balón el cual se dirigió al arco, pero van Perssie, estaba en offside y complico la visión del arquero celeste. El tanto debió ser anulado. Fue tal el golpe que acusó Uruguay que enseguida vino el tercer gol naranja.

Todo hacía prever que el conjunto de los Países Bajos se impondría por una goleada, pero nuevamente salió el coraje sudamericano. Nuevamente, los de Tabárez, pelearon cada pelota como si fuera la última, como si estuvieran en la guerra.
Así el encuentro se volvió dinámico, de ida y vuelta. Un encuentro que atrapó a todo espectador en el estadio y a todo aquel que lo veía por televisión o lo escuchaba por la radio.

En los minutos finales se vio a un equipo holandés que lejos estuvo de ese toque corto y de buen juego. Se lo vio asustado, nervioso, esperando que el árbitro pitara el final del encuentro.

Fui ahí, a falta de cinco minutos, que todos los uruguayos, pensaron, imaginaron, rezaron por la remontada. El gol de Pereyra puso un poco de suspenso a la definición del encuentro. Un poco de emoción. Un final, no apto para cardíacos.

Pero la arremetida no bastó, la remontada no llegó. Y Uruguay ahora deberá enfrentar al perdedor de España-Alemania para saber quien queda tercero y quien cuarto.
Pero esto jugadores demostraron, para ellos y para su público, que son los número uno, los mejores.

Con poco hicieron mucho. Y todos están agradecidos y felices.



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sábado, 3 de julio de 2010

Una pesadilla


Argentina quedó eliminada de la copa del mundo al perder por 4-0 ante su par de Alemania. Ahora el conjunto teutón enfrentará a España en las semis.


“Sueña que puedes y podrás”. Ese era el mensaje, la insignia, el slogan de la selección comandada por Diego Maradona. Y todo comenzó como un sueño hermoso. Ese tipo de sueños que uno lo recuerda durante mucho tiempo, donde quiere dormirse de vuelta para poder continuar con esa historia.

La selección empezó feliz al lado del brazo de Morfeo. Luego de tantas críticas y tantos cuestionamientos, el conjunto albiceleste había conseguido lo que muy pocas pudieron. Llegar a los octavos de final con los cuatro partidos ganados, algo que no lo hizo ni la selección campeona del 86.

Por eso, el partido con Alemania quería ser la continuación de ese sueño glorioso. Ese sueño que tenían los jugadores, los dirigentes y también, más que nadie, los hinchas.

Lo que comenzó siendo un sueño pacífico, tranquilo, rápidamente se convirtió en una pesadilla horrible, de las que uno se acuerda y que espera que nunca más le vuelva ocurrir. De esas que exaltan a uno y lo dejan acongojado, sin poder volver a pegar un ojo y lo mantienen desvelado toda la noche.

Argentina lejos estuvo de ese equipo soñador. Lejos estuvo de esa selección que asustaba rivales y la ponían como principal candidata. Todo lo contrario. Pareció un perro que hace rato fue abandonado por los dueños y no encuentra el rumbo, no sabe para donde caminar. Tiene hambre, sed y temor, mucho temor. Y se queda acurrucado en una esquina sombría para que pase la lluvia y con el sol del otro día pueda seguir buscando a su dueño.



Los primeros veinte minutos de la selección fueron esa lluvia, esa falta de rumbo. El gol de Müller fue un mazazo. La selección comandada por Maradona nunca tuvo que revertir una situación como esta y se notó. Argentina no encontraba los espacios, tenía mucho temor, parecía que los alemanes eran ciento cincuenta y los argentinos solo dos. Mascherano y Tevez. Esos dos fueron quienes sacaron la cara por su selección, de la mano de ellos vino la reacción argentina.

Alemania, en cambio, supo aprovechar ese momento y supo cómo jugarle a un equipo que por las bandas no poseía volantes de marca. Abrió la cancha y fue incisivo. Tuvo sus oportunidades. No las aprovecho.

Pero, después del primer cuarto de hora, el perro espantado empezó a levantarse y a convertirse en león. Los albicelestes empezaron a dominar el juego y a pelear cada pelota como si fuese la última.
También tuvo sus oportunidades pero la falta de contundencia y la seguridad defensiva alemana lo impidieron.

Los jugadores chocaban contra el muro de Berlín. No había forma de sobrepasar esa línea de cuatro defensas. Solo un arresto individual podía descolocar un poco. Pero la falta de precisión hizo que los ataques terminaran en remates fáciles para el arquero o pelotas divididas que ganaban los hombres altos alemanes.

En la segunda parte parecía que el sueño volvía hacerse realidad. El ímpetu, las ganas, el corazón, el sacrificio argentino fue tal que los germanos se sintieron superados. No podían salir de su área. La Argentina, sin mucho juego colectivo, fue hacia adelante para que el sueño terminara en felicidad. Quería revertir la historia. Los jugadores querían demostrar que ya no eran más chicos, que eran hombres. Que ante la adversidad el esfuerzo todo lo consigue. Así, el perro abandonado se convirtió en un león, en un tigre, en un lobo.

Pero...Lo que parecía la reconstrucción de un castillo terminó en eso. Un intento. Los de Joachim Low tienen una exelente precisión, algo típico alemán. Toda la que no tienen los albicelestes. En tres contras liquidaron el partido.

Tres ataques bastaron para que Alemania, vaya tranquila a la semifinal y le dé un poco de cátedra a la selección de Sudamérica. De cómo debe plantear estos partidos.
El sueño terminó. Argentina vuelve a casa. Sin pena y sin gloria. Con un técnico que no sabe si va seguir. Con muchas dudas. Porque a partir de este partido se cuestionaran muchas cosas.

Lo cierto es que lo que comenzó siendo un sueño perfecto allá por el 12 de junio, hoy, tres de julio terminó siendo la pesadilla más aterradora y mas escalofriante para los argentinos.

A esperar cuatro años más. Y, soñar, porque no cuesta nada soñar, que en Brasil 2014, se vea a la selección Argentina en lo más alto.


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viernes, 2 de julio de 2010

Con garra se Ghana


Uruguay derrotó por penales a la selección de Ghana y se clasificó a las semifinales del Mundial después de 40 años. Ahora, enfrentará a Holanda.

Los años terminados en cero le sienta bien a la selección uruguaya. En 1930 se consagró campeona de la primera copa del mundo. Veinte años más tarde, es decir 1950, logró levantar otra vez el título mundial al superar al local Brasil en el tan conocido y recordado Maracanázo. En el 70 llegó por última vez a una semifinal mundial, terminando cuarta en ese año. Hoy, 1 de julio de 2010 llegó a una nueva semifinal, ahora enfrentará a su para holandés para ver quién llega a la final.

Se llama suerte a la creencia en una organización de los sucesos afortunados y desafortunados. Es una forma de superstición interpretada de forma diferente por individuos diferentes. Quizá esa suerte fue la que tuvo Uruguay en el último minuto del tiempo suplementario. Cuando el disparo de Asamoah Gyan, figura y goleador ghanés, impactó en el travesaño y salió por arriba. Quizá esa misma suerte fue la que hizo que en el equipo charrúa haya un jugador como Sebastían Washington Abreu. Quién una vez terminado el partido tranquilizó a sus compañeros y les hacía gestos para que bajen las pulsaciones y que respiren hondo. Pero que también paralizó el corazón de compañeros, cuerpo técnico e hinchas al hacer una de sus ya acostumbradas “locuras”.

Porque el ex San Lorenzo, River, Real Sociedad, entre otros, definió con clase el último penal. El que muchos dicen que es decisivo. Nunca se puso nervioso, jamás le tembló el pulso, o la pierna, para definir picándola. De cucharita. Uno gol típico de papy fútbol y un gol marca registrada del “Loco”, nunca mejor puesto ese sobrenombre.

Es cierto que en el trámite del encuentro el conjunto rioplatense fue menor. Porque se encontró a un equipo africano que quería seguir haciendo historia. Quería ser el primer equipo “negro” en llegar a una semifinal.



La superioridad ghanesa fue tremenda. Desde el comienzo Uruguay se vio avasallado por un equipo que trató de ser lo más ofensivo. Fue así que el primer gol no tardaría en caer. Un remate de media distancia, de Muntari, derrotó al arquero Muslera quien se sorprendió y no tuvo los reflejos para despejar el remate. A partir de ahí el tramite siguió siendo a favor de los africanos. Pero otra sería la actitud de los sudamericanos en la segunda parte.

Uruguay salió en busca del empate. Con esa garra, con esa entrega que lo caracteriza. Ghana, parecía que estaba perdido, quizá por el hecho de estar arriba en el marcador provocó que se relajaran un poco y dejaran acercar a los uruguayos.
Conociendo la historia de los dirigidos por Tabárez, nunca se los debe dar por muertos. Siempre sacan un conejo de la galera. En este caso, una bruja apareció para salvar a los celestes. Forlán clavó el empate con un buen tiro libre.

A partir de ahí el partido se puso parejo. Los dos tuvieron las chances para llevarse la victoria. Sobre el final del encuentro y durante casi todo el tiempo suplementario, fue el equipo africano el que estuvo más cerca de la victoria. Los goles hay que convertirlos, dice una vieja premisa en el fútbol. Después lo podes pagar caro.

Nadie iba suponer que sobre el final de tiempo complementario una pelota iba a poner al borde de la eliminación al conjunto charrúa. La reacción valedera y de último recurso de Suárez, sacó el gol con las dos manos, hizo que Uruguay se quede con un hombre menos y con un penal en contra a falta de un minuto. Pero la suerte, le hizo un guiño. Muslera besó, agradeció, rezó, al travesaño. El que les permitió seguir con vida en el mundial. Gyan trató de asegurar el remate disparando fuerte y al medio. Lo cierto es que le pegó desde muy abajo a la pelota y esta impactó en el larguero y salió.

Luego si, la tanda de penaltis. Para un partido así, la tanda de penaltis es injusta. En un encuentro donde ambos quisieron ganar, y salieron a seguir en pelea, que la clasificación se defina desde los doce pasos, es no más que injusta.
Ambas selecciones convirtieron los dos primeros penales. Luego le tocó el turno a Andrés Scotti, quien con un tiro raso y fuerte superó al arquero Kingson. El capitán ghanés, Mensah, disparó muy suave y poco esquinado y el arquero uruguayo acertó el lugar y tapo el remate. Todo hacía prever que si Maxi Pereyra acertaba todo estaba dicho. Pero esto no fue así, el charrúa le pego fuerte y alto y la pelota pasó a dos metros del arco. El portero celeste se convirtió nuevamente en héroe cuando retuvo el remate de Adiyiah. El marcador quedaba 3-2 a favor de Uruguay. Si Abreu convertía pasaban a las semifinales.

El final de esta novela todos la sabemos. Abreu, inteligente, pícaro, con esa clase que lo caracteriza, picó la pelota y salió festejando.

Atrás quedó la expulsión y la cuasi eliminación en el último minuto.

Otra vez, el año termina en cero y Uruguay está haciendo historia.

Ahora enfrentará a Holanda para seguir con la ilusión de sus jugadores y su hinchada. Con el juego, la garra, corazón y la suerte de su lado. Todo puede pasar.

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Alegría tem fin


La selección de Brasil quedó eliminada de la Copa del Mundo, al perder por 2-1 ante su par de Holanda. Ahora, la naranja, enfrentará a Uruguay en una semifinal.

Parece una de esas películas que comienzan con toda la emoción, con todo el dinamismo y después, al pasar los minutos se vuelve densa, aburrida. Parece de esos días que uno va a la playa, llega y tiene el sol radiante y una temperatura perfecta, pero que después empieza a levantarse viento, se empieza a nublar y arruina lo que podría ser un día perfecto.

Porque esto le pasó a Brasil. Una selección que tenía ese día perfecto en la playa, pero que poco a poco se les fue nublando hasta terminar en un diluvio. Porque el final fue así, una lluvia interminable. No por el 2-1 final, sino por cómo terminó el encuentro. Siempre se puede ganar o perder en el fútbol. Pero hay formas de hacerlo. Esta selección comandada por Dunga lo hizo de la peor manera. Quizá porque el mismo técnico siempre fue un jugador de protesta, de lucha, de entrega y de siempre ir fuerte y desde el banco de suplentes les impregnó esa metodología.

También les implantó el miedo. Porque el segundo tiempo brasilero fue una película de terror o suspenso para sus hinchas y jugadores. Porque nunca se vio a un Kaká tan molesto, tan quejoso. Quizá porque veía que se les escapaba esa diferencia que tan bien habían conseguido. Una ventaja que pudo ser mayor pero que terminó siendo solo 1-0.

En el primer tiempo, Brasil fue el amo y señor de la pelota y también de las chances. Holanda, en cambio, no tuvo una sola oportunidad. En esa primera parte, los verdeamarelos, supieron cómo jugar. Les quitaron el balón a los holandeses y poco a poco los fueron arrinconando contra su arco. En la primera mitad todo parecía perfecto. Era la mejor película de todas, la más taquillera. La que daba gusto ir a ver. La orquesta seguía tocando. Toques cortos, al pie, rápidos, piques. Todo hacía prever que Brasil se haría un festín y que podría llegar a la semifinal caminando.

En la segunda parte todo cambió. Quizá por esa tranquilidad que poseían los brasileros. Quizá porque la arenga del entrenador holandés despertó a sus dirigidos. La actitud fue otra. Holanda, fiel a su estilo, se fue aproximando poco a poco. Con el esférico al piso y con dos jugadores que fueron claves. Robben y Sneijder fueron los artífices de la remontada naranja.



La orquesta ahora cambió de director. No era más Kaká o Robinho. Ahora eran el jugador del Bayern Munich y el del Inter. Uno volvía de una lesión, no se notó. El otro en el primer tiempo fue intrascendente. Ambos se pusieron el equipo al hombro y arengaron a sus compañeros para que no se intimiden.

El empate no tardó en llegar. Quizá no de la manera en la que juega el conjunto holandés. Una mala salida de, para muchos el mejor arquero del mundo, Julio Cesar hizo que el centro de Sneijder abrazara la red. Eso sí, el gol lo convirtió Felipe Melo en contra. Toda la serenidad, toda la estructura que mostró Brasil en las eliminatorias y en este mundial se fueron al tacho, cual una mala nota escrita en la máquina de escribir.

Holanda mantuvo su serenidad y aprovechó el nerviosismo del rival. Por eso la victoria se veía venir. No llegó desde los pies de sus jugadores, sino desde la cabeza del más petizo. Wesley Sneijder, cabeceó solo, luego que Dirk Kuyt peinó el córner efectuado por Robben.

A partir de ahí, los brasileros con más ímpetu y pierna fuerte que otra cosa fueron en busca de un empate que parecía utópico. Porque no tuvo ideas para poder generar juego en conjunto. Solo tenía arrestos individuales. Por eso las tribunas vestidas de naranja comenzaban a festejar una victoria y una llegada a las semifinales
Holanda tuvo su revancha. Después de ser eliminado dos veces seguidas por Brasil (Mundial 94 y 98) en la misma instancia, ahora los dirigidos por Van Marwijk pasaron a las estar entre los cuatro mejores. Lugar al que no llegaban desde el Mundial de Argentina en 1978.

En Ámsterdam las calles están de fiesta. La Naranja Mecánica esta a un partido de disputar su tercera final y por fin quitarse esa espina de no poder conseguir un título. Si juega como lo hizo en el segundo tiempo tiene grandes chances de coronarse campeón. Juego y jugadores tienen, solo falta ese temperamento de ganador. Hoy demostraron que lo tienen.

En Brasil, en cambio, todo es tristeza. Muchos esperaban que pueda conseguir el sexto título en la antesala de “su” Mundial. Ahora deben esperar cuatro años para, como locales, conseguir el hexacampeonato. Las victorias de las Eliminatorias Sudamericanas y la Copa Confederación quedaron atrás.

La película que comenzó siendo cómica, terminó siendo de terror. Un terror que quedará en la retina de los jugadores y los hinchas.


ALEGRIA TEM FIN


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miércoles, 30 de junio de 2010

Villa de Furia



La selección española superó, con gol de Villa en offside, a Portugal y así se clasificó a los cuartos de final de Sudáfrica 2010. Donde se medirá con Paraguay.


Más que un partido de octavos, era un enfrentamiento para semifinal o final. España y Portugal son dos selecciones que tratan de jugar bien al fútbol, pero con grandes diferencias. Mientras los españoles tratan de crear un circuito de juego que pase por sus “genios”, Iniesta, Xavi y Xavi Hernandez, pero donde todos tienen buen pie y un excelente trato con el esférico. Portugal en cambio, tiene buenas ideas, pero siempre recae en su figura, Cristiano Ronaldo. Si CR9 no está en su día, a los lusos les cuesta generar juego y aproximaciones. Esto se puede comparar con San Antonio y Cleveland Cavaliers. Mientras los Spurs, juegan en conjunto y siempre buscan a un jugador mejor posicionado. Los Cavs dependen, solo y exclusivamente de LeBron James. Si lo detienen a “The King” el ataque de Cleveland cae. Por eso, dentro de dos equipos de buen juego, se iba a ver la lucha de conjunto y de individualidad.

Pero lejos se estuvo del espectáculo que pronosticaban. Quizá por el miedo de salir a buscar y que de contra reciban un gol, ambos equipos se mostraron cautos. Si bien los ibéricos trataron de demostrar su juego en conjunto no eran incisivos. Sí tuvieron aproximaciones, pero no muy claras. Fue así que el primer tiempo terminó en parda.

La segunda parte, mostro a una España más ambiciosa para conseguir el gol que le de la tranquilidad y pueda manejar los tiempos del partido. Del otro lado, los portugueses esperaban agazapados para poder salir de contra y poder lastimar por esa vía.

Todo se quebró cuando después de una buena jugada española, cuatro toques en la puerta del área, Inisesta dejó solo a David Villa quién en primera instancia no pudo definir, pero el rebote le quedó en el pie y definió por arriba del arquero. Lo que hay que decir, es que ese gol debía ser anulado. El “guaje” estaba, por lo menos, un metro adelantado. El línea argentino no lo vio así y España se puso 1-0 arriba.

Todo daba a suponer que Portugal saldría en busca del empate, pero no lo hizo. Dos motivos fueron los causantes de esto. El primero que los de Vicente Del Bosque controlaban la pelota y los tiempos del encuentro. La otra, las limitaciones por parte del conjunto de Queiroz. Por eso seguían esperando en su propia cancha para salir de contra.

La noche se le vino a Portugal cuando quedó con un hombre menos. A partir de ahí se hizo todo cuesta arriba. España, en cambio, tuvo todas las posibilidades de definir el encuentro. Pero por falta de precisión no pudo hacerlo.

Los minutos fueron pasando hasta llegar al final del encuentro. España superó a un rival difícil y ahora se las medirá con Paraguay en cuartos.



Paraguay, superó por penales al conjunto japonés. En un partido donde no hubo muchas acciones de peligro y donde parecía que se conformaban con el empate, los guaraníes fueron un poco más ofensivos y en busca de la clasificación. Un partido trabado y de bastante roce. Donde había mas interrupciones que juego.

Pero nada hacia sacar el 0 del marcador. Fue así que fueron a tiempo suplementario y luego a los penales.

Ahí los paraguayos superaron por cinco a cuatro a los japoneses ganándose así su clasificación a cuartos de final

Las llaves quedaron así
Uruguay-Ghana

Brasil-Holanda


Argentina-Alemania

Paraguay-España
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lunes, 28 de junio de 2010

Es un don Juan


Brasil superó claramente a Chile por 3-0 y de esta manera se clasificó para los cuartos de final de la Copa del Mundo.


Estos partidos se ganan así. Aprovechando las oportunidades. Imponiéndose sobre el rival. Superándolo y no dejándolo jugar su estilo.

Esto pasó entre Brasil y Chile. Dos selecciones que llegaban de diferente manera al cruce de octavos. La verdeamarela dominó su grupo y se impuso ante rivales de jerarquía. Los tras andinos, en cambio, después de liderar el grupo durante los dos primeros partidos en el último perdieron ante España quedando así segundos.

Además, hay otras circunstancias. Brasil participó de todos los mundiales, y además salió campeón en cinco ocasiones. Diferente a lo de Chile. El conjunto dirigido por Marcelo Bielsa se clasificó a un mundial después de 12 años. Con pocas grandes participaciones en los mismos. La más recordada el tercer puesto en la competencia disputada en su país.

La gran actuación de Chile en las eliminatorias y en la fase de grupos hizo suponer que el partido iba ser entretenido y emocionante. Con menos equipo que los de Dunga. El conjunto que comanda Bielsa salió a tratar de dominar el partido, teniendo las chances más claras en los primeros minutos. Pero si hay algo que caracteriza a los brasileros es su predisposición de jugar al contraataque o de ser ellos los que imponen el juego. Además, otra gran ventaja que tienen, saben que el partido dura 90 minutos y que van a tener sus chances para concretar el gol. Tienen mucha paciencia y tolerancia. Pero eso sí, también tienen jugadores capaces de desequilibrar en una baldosa.

Con el correr de los minutos la intensidad de los trasandinos fue cayendo y en cambio fue Brasil el que propuso un juego de ataque.
Dunga sabe aprovechar a todos sus jugadores como una mina de petróleo. Los jugadores que entran son tan buenos como los que estaban antes. Eso pasó en las eliminatorias. Cuando Luis Fabiano estaba lesionado puso a Nilmar y convirtió tres goles, justo contra Chile.

En este caso, ante la falta de Felipe Melo y Elano, opto por Ramires y Dani Alves. Acierto total. Ambos jugadores fueron, junto a Lucio, lo mejor de Brasil. Pero también saben abrir la cancha para explotar las subidas de Maicon y Bastos. No podemos dejar de hablar de la potencia física y el gran salto que tienen. Juan, después de un córner cabeceo solo y puso el 1-0.

Y tiene en su 10, Kaká, la claridad y la técnica de dejar de cara al gol a sus compañeros. Pregúntenle a Luis Fabiano sino, gracias a un gran pase del jugador del Madrid, el 9 solo tuvo que gambetear al arquero y estampar el 2-0.
Y así se le hizo cuesta arriba a Chile. Brasil se cerró bien atrás y supo manejar los tiempos del partido. No así Bielsa.

Con el comienzo del segundo tiempo, “la roja” salió en búsqueda del milagro. Dos cambios ofensivos para tratar de llegar con más hombres al área rival. Pero con tanta concentración en el ataque, la defensa se volvió muy vulnerable. Así, con una contra perfecta de Ramires, dejó solo a Robinho para que éste defina al palo más lejano de Bravo.
Este resultado sentenciaba el marcador. Chile no tuvo arresto para buscar, aunque sea, el gol del honor.

En Chile, nadie reprochará esta actuación. Ganaron los partidos que debían ganar. Y perdieron los que se suponía que se podía perder. Esto no opaca la gran campaña que hizo Marcelo Bielsa y la que consiguieron los jugadores Chilenos. Deben irse con la cabeza en alto y sabiendo que si siguen por este camino van a obtener más triunfos que derrotas.

Los hinchas brasileros festejan porque se libraron de un rival muy duro, pero ahora les toca uno más complicado. Holanda.



La selección naranja superó por dos a uno a su par de Eslovaquia. Jugando un juego efectivo y poco vistoso, con gran cantidad de llegadas y teniendo en Robben al a figura del partido, se pusieron 2-0 arriba en el marcador casi sentenciando la clasificación.

Pero si algo mostró este mundial. Es que nadie está “muerto” hasta que termina el partido. Eslovaquia salió en búsqueda del gol del descuento y después, si había tiempo, el del empate. Así fue atacando esporádicamente a Stekelenburg y convirtiéndolo en otra figura del partido.

Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe. La ex Checoslovaquia tuvo su premio. El gol del honor, un gol para la estadística y para poner a Robert Vittek, junto a Higuaín, como goleador del certamen.

Así, hasta ahora, la llave de Cuartos de final quedó conformada con varios cruces importantes.

Uruguay enfrentará a Ghana
Argentina chocará con Alemania
Brasil contra Holanda

Todavía falta que se defina la otra llave. Saldrá de los cruces de España-Portugal y Paraguay-Japón.
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domingo, 27 de junio de 2010

Hay que ser un poco más picantes


Los octavos de final del mundial de Sudáfrica ya comenzaron. La selección Argentina le ganó 3-1 a su par mexicano. Con un buen primer tiempo y una floja segunda parte.

Gooool. ¿No?, ¿Sí?, ¿No? Sí, gol. El primero, el que da el alivio. El que pone tranquilidad a ese cuerpo técnico tan eufórico. El que le da la tranquilidad a un equipo que hasta el momento no podía con un equipo mexicano que se plantó bien. Que supo aprovechar las bandas, supo aprovechar que la Argentina no tenía volantes por los costados. Y que su mediocampista estaba amonestado, lo cual condicionó su partido.

Ese gol que todo un pueblo gritó, pegó el grito en el cielo. Donde la gente se abrazaba. En su casa, en un bar, en la plaza San Martín, en el club. En todos lados se paró, durante dos horas, para ver el partido. Para ver como la selección albiceleste le ganaba al conjunto dirigido por Aguirre por 3-1.

Ese gol marcado por Tevez, en claro offside, fue la clave para que Argentina se lleve la victoria. Después del tanto marcado los dirigidos por Maradona se serenaron con la pelota, empezaron a tratarla como lo habían hecho durante la fase de grupos. Del otro lado, ira, furia, desazón, tristeza. Habían planteado un partido parejo e inteligente. Pero el grosero fallo del asistente italiano hizo que todo el castillo se le venga abajo. A partir de ahí, con la urgencia de empatar para que los rivales no se pongan cómodos y no puedan desplegar su fútbol, y además de la furia por el cobro del gol, provocó que el partido sea de ida y vuelta y bastante brusco.

Los errores defensivos mexicanos se hicieron ver, en el momento justo, cuando la Argentina había perdido precisión y peligraba la victoria parcial. Le dejaron la pelota servida a Higuaín. Gran error. Luego de hacer una de “papi futbol”, pisando la pelota ante la salida del arquero, Pipita definió con el arco libre. Festejo en Johannesburgo, en Madrid y en Buenos Aires. 2-0 y se terminaba el primer tiempo.

Todo hacía prever que la selección del "diez" tendría la pelota y jugaría con el nerviosismo del rival. Pero la realidad fue otra. México salió a quemar las naves. Todo por el todo. Como si recién hubiese empezado el partido. Tuvo posesión y presencia. La Argentina se vio avasallada, atrincherada, sin saber como, por donde, cuando, y de qué manera salir del asedio rival. Pero esta selección tiene eso. Se siente tan cómoda jugando con la pelota, como que el esférico lo tenga el rival y tenga que salir de contra. Entonces nada estaba dicho. Podría venir el descuento mexicano o la definición argentina. Y eso pareció ocurrir. Otra vez él. El Apache. Él, que tanto dio pero nunca se le abría el arco. Esta vez fue por duplicado. El segundo, una obra de arte. Un derechazo inalcanzable. Imposible para Oscar Pérez. 3-0. Todo parecía terminado.

Pero nada de esto ocurrió. México siguió atacando. Con ese amor propio. Para conseguir, por lo menos el gol del honor. O ese tanto que les de confianza y puedan realizar una actuación histórica. Solamente pudieron hacer lo primero. Un gol. Un golazo. Solo sirvió para la estadística. Pero en la cancha parecía que México estaba ganando el encuentro. Atacaba y atacaba. Quizá esperando un error rival. Un rebote que les pueda dejar a tiro del encuentro. Por más empuje, garra, desfachatez, no pudieron lograrlo.

El conjunto dirigido por “el vasco” se fue del mundial. Con la cabeza en alto. Sabiendo que dejaron todo en el terreno de juego. Pero que ese primer gol los condicionó para todo el encuentro.



Ahora, Argentina se medirá con Alemania, como en el 2006. Esperando que la historia no se repita. El equipo teutón superó a Inglaterra por 4-1. Jugando ese juego vistoso del primer partido pero con más cautela. Si bien hay que decir que al equipo de Capello no le cobraron un gol válido. La pelota ingresó un metro dentro del arco alemán. El juez de línea no lo vio así. Claro gol de Lampard. Quizá es la venganza del tan famoso “gol fantasma” de Inglaterra ’66. Lo cierto es que Alemania mostró buen juego, pero también falencias. Inglaterra pasó de estar 0-2 a estar casi 2-2 en 5 minutos. Lo que indicaba que el encuentro sería parejo.

La segunda mitad fue dominio germano. Si bien fue un partido donde ambos tuvieron las chances. Los de Joachim Low supieron aprovechar su momento. Y encontraron en Thomas Muller un goleador salvador.

Así la misma llave de cuartos de final del mundial de Alemania 2006 se repite en Sudáfrica. Los argentinos esperando que con otro final. Los alemanes, esperando que alguien saque de la galera, un papelito.
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sábado, 26 de junio de 2010

¿Es el mundial africano? No, es el sudamericano



Desde hace un tiempo, se dice que los equipos del continente negro se consagrarían, podrían superar a las potencias y podrían salir campeones. Eso se pensó también en este mundial. Pero la realidad es otra.


El gran avance de los equipos africanos, la exportación de sus jugadores, que en los equipos importantes europeos haya un africano, que encima es figura, suponía que el primer mundial disputado en ese continente iba a tener una predominancia de sus selecciones.

La verdad es otra. Los equipos africanos, todos, excepto Ghana, defraudaron. Ni siquiera pudieron pasar de primera ronda. Jugando un fútbol que no los caracteriza, de poco brillo, muy esquemático, de poca ofensiva en algunos. Quizá, los técnicos europeos le quitaron esa irresponsabilidad, esa chispa, esa desfachatez que poseían los equipos africanos. No importaba quien era el rival, ellos salían a atacar, tratar de dominar el encuentro. Eso sí, de una manera muy desprolija, no teniendo en cuenta las posiciones y mandándose al ataque en todo momento. Y quizá ese era la principal virtud. Si bien, muchas veces de tan ingenuos que eran sufrieron goleadas y pasaron papelones. Pero ellos se sentían cómodos jugando de esa manera. No manteniendo un esquema, una táctica. Lo que los técnicos europeos le impusieron.

Quizá que solo haya clasificado Ghana no es tan descabellado. ¿Por qué? Porque las “estrellas negras” no tenían una figura estelar (la única es Essien y no participó), todos jugadores de pulmón, no conocidos, pero que jugaban en conjunto, se relevaban de buena manera, se entendían. En las otras 4 selecciones, en todas, había uno o más jugadores que se destacan a nivel internacional, Drogba en Costa de Marfil (juega en el Chelsea), Samuel Eto’o en Camerún (juega en el Inter), entre algunos ejemplos, esto provoca que todas las pelotas pasen por ellos y congestionen mucho el juego. Además que al ser “estrellitas” debían ser tratados como tales.



Diferente es la situación de los equipos sudamericanos. Los cinco equipos que llegaron a Sudáfrica se clasificaron a los octavos de final, cuatro de ellos, primeros. La diferencia que puede existir, es que el fútbol sudamericano está en una ola creciente. Las selecciones tienen muchos jugadores en los equipos grades de Europa, sí, como los africanos, la diferencia es que cada selección del sur de América mantiene su tradición. Brasil mantiene su juego vistoso, de mucho toque.
Uruguay conserva la esencia de un equipo batallador pero que sabe jugar con la pelota. Argentina, como toda su historia se basó en el desequilibrio personal, en la habilidad y el driblig. Chile y Paraguay, quizá fueron los que más cambiaron. Los dos técnicos que tienen, ambos argentinos, le dieron otra forma de juego a esas selecciones y los jugadores supieron captar el mensaje, es por eso que ahora están dando de qué hablar.

El “Tata” Martino y Marcelo Bielsa, en Paraguay y Chile respectivamente, son dos seleccionadores que buscan siempre el arco rival. Quizá el técnico de la selección guaraní es un poco más defensivo y más cauto. El de Chile no. El estilo de juego es salir a dominar el encuentro y ocasionar muchas jugadas de gol. La única negativa de esta actitud, es que defensivamente, todos los equipos de Bielsa fueron un poco más endebles.

Lo cierto es que los equipos sudamericanos, supieron aprovechar sus posibilidades. Potenciar sus virtudes y disminuir sus falencias. No es nada raro que en las semifinales veamos a más de un equipo de América del Sur.

Los equipos africanos, en cambio, siguen en deuda, con los dirigentes, con su público, pero principalmente con ellos mismos. Ellos saben que tienen potencial, pero no lo demuestran. Deberían volver a ser los irrespetuosos, los ingenuos equipos que tantas sorpresas le dieron a las selecciones importantes.

Sudáfrica 2010 no fue el mundial de los africanos. ¿Será Brasil 2014? El tiempo lo dirá.
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Vergogna suiza


Tanto la selección de Italia, como la de Suiza, necesitaban una victoria para pasar a los octavos de final, pero no pudieron concretarlo y se volvieron a casa.

Los italianos, debían vencer a los eslovacos para poder pasar clasificados en el grupo F. Los suizos, con ganar a Honduras, aseguraban su participación en la segunda ronda si España superaba a Chile por una diferencia de dos goles.
En el grupo F todo estaba parejo. Los italianos no mostraron su poderío. Mantuvieron la base de la copa del mundo anterior, donde salieron campeones, pero no pudieron con unos rivales que fueron irrespetuosos.

Los eslovacos dominaron el encuentro y definieron la suerte del último campeón mundial. Con un juego poco vistoso, pero ambicioso, los dirigidos por Vladimir Weiss se pusieron en ventaja ante la parca actuación del seleccionado que comandaba Lippi.
Nada hacía prever que los dos últimos finalistas se quedarían en la primera ronda. Otro hecho histórico en este mundial africano. Pero la historia ya estaba marcada. Francia quedó eliminada por su falta de ambición, de temple. Lo mismo le sucedió a la selección italiana. Manteniendo su juego esquemático, esperando el error del rival, fueron ellos los que cayeron en el error.

El supuesto líder defensivo, tuvo grandes falencias en esa área. De hecho, el tercer gol eslovaco viene de un lateral. Cosa impensada para los “reyes” del catenaccio. Muy endebles en la parte defensiva necesitaban de un milagro para empatar el encuentro. El milagro estuvo a punto de suceder, si Simone Pepe definía como debía hacer. Pero la suerte de Italia ya estaba echada. Debía volver a casa sin pena y sin gloria. Muy cuestionada. Con jugadores que terminaron su ciclo, los mismos que hace cuatro años se consagraban campeón ante otro rival que empezará hacer cambios estructurales, el primero, Domenech será remplazado por Blanc.

La victoria 3-2 de Eslovaquia es solo un dato anecdótico. Porque Italia, desde el primer encuentro demostró que no merecía clasificar a los octavos de final. Los eslovacos, en cambio, supieron aprovechar esa falta de ánimo italiano. Demostrando, por lo menos en este mundial, que nadie es superior a nadie. Todos pueden dar batalla.

En las calles de Bratislava, en cambio, era todo fiesta. Una fiesta interminable, porque, ¿Quién le quita lo bailado a Eslovaquia? Su primer mundial, le ganó a una potencia y encima se clasificó a octavos. Es verdad ahora deberá medirse contra otra potencia, Holanda. Pero estos muchachos ya son héroes en su país. Y nadie les va quita méritos.



Suiza, en cambio, además de ganar, debía esperar que España ganase por una diferencia de dos goles ante Chile.
Todo comenzó bien par los helvéticos. Conociendo la transitoria victoria española por dos goles, ellos solo debían concretar un ataque para poder seguir con vida en este mundial.

Esa misma Suiza que el torneo anterior se fue sin recibir goles ahora estaba a punto de consagrarse nuevamente como una sorpresa.
Honduras, en cambio, quería volver a su país con, por lo menos, un punto. Si eran tres, mejor. El partido se planteó con un equipo suizo que salió a buscar ese gol que le de la tranquilidad. Ese gol que los depositara en 8º y que les permita seguir con su sueño de llegar lejos. Pero…el gol nunca llegó. Quizá, el esquema ultra defensivo de Ottmar Hitzfield provocó que los suizos no tengan las posibilidades concretas para conseguir la victoria.

Los minutos seguían pasando y Suiza no podía con el guardameta hondureño. Las situaciones seguían apareciendo. El final estaba cerca. Suiza no podía con sus propias limitaciones. Honduras, en cambio, esperaba en su campo y mantenía su valla invicta.

El destino estaba claro. España se clasificó primera en su grupo, luego de empezar perdiendo el primer encuentro y siendo muy cuestionada. Y la gran actuación de Chile hizo que termine en segundo lugar.

Ahora los ibéricos enfrentarán a Portugal y por la otra llave, un clásico sudamericano, Chile-Brasil. Un partido que promete buen juego y muchos goles.
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miércoles, 23 de junio de 2010

Se están despertando


Pareciera que de un día para el otro las selecciones importantes se acordaron de jugar y de ganar. Esto sucedió con Inglaterra y Alemania hoy por la tarde.

Por el grupo C la selección inglesa debía ganarle a la de Eslovenia para pasar a segunda ronda y no ser la primera gran sorpresa. Eslovenia, en cambio, con el empate le bastaba para seguir adelante en la copa mundial.
Inglaterra fue muy criticado por todos los medios por su bajo rendimiento y su paupérrima actuación en Sudáfrica 2010. Wayne Rooney también fue muy cuestionado. Y más todavía, cuando después del empate a cero con Argelia salió fastidioso y dijo algo en contra de los ingleses. Al otro día pidió disculpas. Con ese ambiente caldeado, se pensaba que la selección anglosajona no pasaría de la primera ronda, como le sucedió a Francia.

Del otro lado, la selección comandada por Matjaz Kek, tuvo su momento de gloria y podría haber sido la primer clasificada a 8º de final, pero el 2-2 final con Estados Unidos le privó de esa alegría y debía mantener el 0 en su arco para asegurar su pase.
El partido se mostró vibrante. Una selección, la inglesa, dominó todo el primer tiempo jugando a un toque y descercándose bien. El cambio de Capello de correr a Steven Gerard a la banda izquierda fue todo un acierto y un éxito. El jugador del Liverpool se sintió mucho más cómodo en esa posición y no se chocó con Frank Lampard. El gol no tardaba en caer. Inglaterra era muy superior a Eslovenia. Y a los 23 minutos, Jermain Defoe, convirtió el 1-0 a favor de los ingleses. Resultado que no se movería de ahí en adelante. Los de Capello seguían en busca del segundo gol que les de la tranquilidad, para que no le pase de vuelta lo que le pasó frente a Estados Unidos (NdR: Inglaterra ganaba 1-0 y el arquero Robert Green le regaló un gol a los norteamericanos?.

En la segunda parte, la tónica no cambió. Inglaterra avasallaba a su rival por todas partes. Eslovenia, en cambio, apostó todo al contragolpe y a la gran categoría de Valter Birsa.
El partido se tornó de ida y vuelta. Donde Eslovenia lo podía empatar o Inglaterra lo podía golear. Pero el marcador no se movió de ese 1-0. Los británicos pasaban a 8. Mientras que Eslovenia esperaba a que el partido entre Estados Unidos y Argelia terminase empatado. Pero esto no fue así. Sobre el final del encuentro, y luego de un contragolpe excelentemente ejecutado por Landon Donovan, los norteamericanos se pusieron en ventaja y así aseguraban su pasaje a octavos como primero en la zona. Los eslovenos, debían hacer sus valijas. Debían volver a casa. Con la gloria de haber hecho su mejor mundial (NdR: En Corea-Japón perdió los 3 partidos). Pero con la pena de que la clasificación de octavos se les escapó en el último minuto. En realidad se les escapó en el encuentro contra Estados Unidos.



Parecida era la situación de Alemania. Debía ganarle a Ghana para asegurarse su pase. De lo contrario, dependía de otros resultados y podría quedar eliminada.
La diferencia era que Alemania comenzó muy bien el mundial. Ganándole categóricamente a Australia por 4-0. Pero en la segunda fecha sufrió una gran sorpresa. La selección de Serbia le ganó por 1-0. Lo que acrecentaba la crisis en el país bávaro. Si bien, no mereció perder ese encuentro, la máxima del fútbol habla que los partidos hay que ganarlos, no merecerlos. Fue así que peligraba su continuidad en la máxima competencia de fútbol por países.

Fue así que los dirigidos por Joachin Low salieron con toda para conseguir el gol. Pero, como siempre se dijo, los equipos africanos son bastante “irrespetuosos” muchas veces no toman conciencia del rival al que enfrentan y muchas veces son bastante ingenuos. Fue así que la primera mitad fue un partido de ida y vuelta, ambos propusieron un partido de ataque y contraataque. Cada equipo tuvo sus chances de adelantarse en el marcador. Pero las grandes actuaciones de ambos arqueros y la falta de puntería hicieron que el primer tiempo terminase en tablas.

La actitud de Alemania fue otra. Más ofensivo, con más determinación y también con paciencia. Los minutos fueron pasando y encontró, en el botín zurdo de Ozil, un verdadero golazo. El mejor jugador de Alemania en esta primera ronda le estaba dando el boleto a octavos de final. A partir de ahí y sabiendo Ghana que si ganaba Serbia ellos quedarían eliminados. Salió a buscar el empate. Tuvo varias situaciones. Varios mano a mano, pero, por la falta de definición, no pudo concretarlos. Los minutos seguían pasando y el nerviosismo aumentaba. La descontracturación que poseen los equipos africanos se vino abajo. Mucha tensión en las “estrellas negras”. El marcador sentenció 1-0 a favor de los germanos. Ahora a esperar.

En el otro encuentro, Australia debía golear a Serbia y esperar que gane Alemania para pasar a octavos. Fue otro partido emotivo, de ida y vuelta. Pero con una leve superioridad del equipo de los balcánes. Pero la gran tarde de Schwarzer, el arquero australiano, impidió que Serbia abriera el marcador.
Las emociones llegaron en la segunda parte. Conociendo el resultado de Alemania, los oceánicos debían ganar por tres goles o más para clasificarse. El conjunto comandado por Verbeek se puso 2-0 en ventaja. De conseguir un gol más, tenían un pie en octavos. Pero la mala defensa y el oportunismo serbio hicieron que Pantelic, a 5 minutos del final, colocara el 2-1 parcial y que luego se convertiría en final.

De esta manera. Alemania y Ghana se clasificaron en su zona 1º y 2º respectivamente.
Los germanos enfrentaran a los ingleses, en lo que ya es un clásico mundial. Los africanos se las verán con Estados Unidos.

De esta manera, los equipos importantes empezaron a despertarse. Es una pena, que en octavos uno deba quedar eliminado.
Son las cosas del fútbol. Por eso, es el deporte más hermoso del mundo.
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martes, 22 de junio de 2010

Vengan, no les tenemos miedo


La selección Argentina jugó bien y le ganó 2-0 a su par de Grecia. Goles de Demichelis y Palermo. Ahora, la albiceleste jugará el domingo contra México.

En un partido cerrado dónde la selección griega debía salir a ganar para tener chances de pasar a octavos de final, se vio a un equipo sudamericano que tomó la iniciativa y que jugó como los otros dos partidos. Toque corto, poco pelotazo y buscando en Messi el desequilibrio que tanto lo caracteriza.
A diferencia de los otros dos partidos, Argentina sabía que la defensa de Grecia iba a ser casi impasable, que debía esperar y aprovechar alguna falla de la última línea. Se vio a un equipo que jugó con tranquilidad, algo que caracteriza a la selección brasilera, que no se desesperó y que sabía que en algún momento iba a llegar el primer gol.

El conjunto helénico no salió de su clásico esquema defensivo, tan amado por su técnico Otto Rehagel. El arquero, Alexandros Tzorvas, fue, hasta el gol de Martín Demichelis, una muralla para los delanteros y mediocampistas argentinos. Le sacó varias veces el gol a Messi, también a Maxi Rodríguez.

El primer tiempo terminó en tablas. En la segunda parte, por el resultado de Nigeria-Corea, los griegos debían salir a buscar un gol que les la clasificación. Pero nada de esto ocurrió. Los sudamericanos siguieron dominado la pelota y teniendo las chances más claras para abrir el marcador. Tanto buscó, tanto intentó, que después de un córner Demichelis tomó un rebote y de un zurdazo clavo la pelota en un ángulo.
Unos minutos después el estadio se vino “abajo” cuando entró Palermo. La Argentina seguía en la búsqueda del segundo gol, el de la tranquilidad, mientras que Grecia no salía de la cueva. No ocasionó ninguna situación clara de gol. Y después de una excelente atajada del arquero helénico el balón quedó en los pies de Palermo, el cual no perdonó y puso el 2-0 final.

Fiesta total. Argentina consiguió la puntuación perfecta jugando un buen fútbol. De toque al piso, rápido y de gran dinamismo. Ahora la selección dirigida por Diego Maradona enfrentará a la mexicana el domingo en una de las llaves de los octavos de final.
En la otra llave Uruguay, líder del grupo A con 7 puntos, se enfrentará a Corea del Sur, la cual terminó segunda con 4 puntos en la zona de Argentina.
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domingo, 20 de junio de 2010

¿Dónde están?


Las grandes selecciones están defraudando en este Mundial de Sudáfrica. Casi todas juegan mal y no obtienen los resultados. Incluso peligra su continuidad en esta competición.


Los directivos de la FIFA y de la Asociación de fútbol de Sudáfrica estaban muy emocionados porque, por primera vez en la historia, el mundial se jugaría en África. Y luego con la conformación de los grupos quedaron más chochos todavía. ¿Por qué? Porque, salvo el grupo de Brasil, todas las demás potencias europeas y sudamericanas tenían un fácil acceso a la segunda ronda. Pero...la realidad es otra.

Salvo las selecciones de Argentina, Holanda y Brasil. Todos los demás conjuntos no pudieron obtener el liderazgo de sus respectivos grupos, incluso, algunos no consiguieron una victoria en las dos primeras fechas. Esto se debe, principalmente, a que ningún equipo pudo demostrar lo qué es y tiene en los papeles. Algunos jugando muy mal, inclusive

Alemania comenzó el campeonato superando claramente a su par de Australia por 4-0 y después cayó ante Serbia por 1-0.
Inglaterra, gran candidato y con un grupo bastante accesible no pudo pasar del empate en las dos presentaciones. 1-1 con Estados Unidos y 0-0 con Argelia. Dejando así el liderazgo a la otra selección europea, Eslovenia.
España, el gran candidato, por su forma de jugar, por los jugadores que posee, en la primera fecha sufrió un batacazo histórico. Perdió por primera vez en la historia con Suiza, un equipo que si bien es fuerte, no tenía a su gran figura.
A Italia, por su parte, le costó encontrar su juego. Empató con la selección de Paraguay y de Nueva Zelanda, siendo este empate otra gran sorpresa. Comenzó perdidendo ambos partidos.

Solo Argentina, Brasil y Holanda, estas dos últimas ya clasificadas para octavos de final, obtuvieron dos victorias en la misma cantidad de partidos.
Los albicelestes son los únicos que demuestran que puede llegar lejos en este mundial, por su potencial de ataque y porque juegan con toque corto y rápido. Tanto Holanda como Brasil ganaron, pero con dificultad.

La mayor decepción es, sin duda, la francesa. "Les Blues" no solo no consiguieron una victoria, sino que está casi eliminado. Mientras las demás selecciones dependen de ellas, Francia debe ganar su encuentro y además esperar que se le den otros resultados para poder pasar como segundo.

Este es un mundial dónde ningún grupo es fácil. Todos los partidos son duros, difíciles, de poca diferencia en el resultado. Ni la Jabulani, la pelota del mundial, pudo hacer partidos entretenidos y dinámicos. Es más, todos los jugadores culpan al balón porque es difícil de controlar y para poder disparar al arco.

Quizá sea un mundial histórico, no solo por ser el primero en disputarse en el continente negro, sino también, porque las grandes selecciones no logren seguir adelante y los partidos definitorios enfrentarán a países "chicos".

Veremos que sucederá en la última fecha. Los grandes deben ganar para conseguir su pase a la siguiente ronda. De no ser así, harán las valijas y volverán, sin pena ni gloria a sus países. Pero eso sí, deben mejorar y mucho en el juego, sino, va a ser difícil.
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