La selección de Brasil quedó eliminada de la Copa del Mundo, al perder por 2-1 ante su par de Holanda. Ahora, la naranja, enfrentará a Uruguay en una semifinal.
Parece una de esas películas que comienzan con toda la emoción, con todo el dinamismo y después, al pasar los minutos se vuelve densa, aburrida. Parece de esos días que uno va a la playa, llega y tiene el sol radiante y una temperatura perfecta, pero que después empieza a levantarse viento, se empieza a nublar y arruina lo que podría ser un día perfecto.
Porque esto le pasó a Brasil. Una selección que tenía ese día perfecto en la playa, pero que poco a poco se les fue nublando hasta terminar en un diluvio. Porque el final fue así, una lluvia interminable. No por el 2-1 final, sino por cómo terminó el encuentro. Siempre se puede ganar o perder en el fútbol. Pero hay formas de hacerlo. Esta selección comandada por Dunga lo hizo de la peor manera. Quizá porque el mismo técnico siempre fue un jugador de protesta, de lucha, de entrega y de siempre ir fuerte y desde el banco de suplentes les impregnó esa metodología.
También les implantó el miedo. Porque el segundo tiempo brasilero fue una película de terror o suspenso para sus hinchas y jugadores. Porque nunca se vio a un Kaká tan molesto, tan quejoso. Quizá porque veía que se les escapaba esa diferencia que tan bien habían conseguido. Una ventaja que pudo ser mayor pero que terminó siendo solo 1-0.
En el primer tiempo, Brasil fue el amo y señor de la pelota y también de las chances. Holanda, en cambio, no tuvo una sola oportunidad. En esa primera parte, los verdeamarelos, supieron cómo jugar. Les quitaron el balón a los holandeses y poco a poco los fueron arrinconando contra su arco. En la primera mitad todo parecía perfecto. Era la mejor película de todas, la más taquillera. La que daba gusto ir a ver. La orquesta seguía tocando. Toques cortos, al pie, rápidos, piques. Todo hacía prever que Brasil se haría un festín y que podría llegar a la semifinal caminando.
En la segunda parte todo cambió. Quizá por esa tranquilidad que poseían los brasileros. Quizá porque la arenga del entrenador holandés despertó a sus dirigidos. La actitud fue otra. Holanda, fiel a su estilo, se fue aproximando poco a poco. Con el esférico al piso y con dos jugadores que fueron claves. Robben y Sneijder fueron los artífices de la remontada naranja.

La orquesta ahora cambió de director. No era más Kaká o Robinho. Ahora eran el jugador del Bayern Munich y el del Inter. Uno volvía de una lesión, no se notó. El otro en el primer tiempo fue intrascendente. Ambos se pusieron el equipo al hombro y arengaron a sus compañeros para que no se intimiden.
El empate no tardó en llegar. Quizá no de la manera en la que juega el conjunto holandés. Una mala salida de, para muchos el mejor arquero del mundo, Julio Cesar hizo que el centro de Sneijder abrazara la red. Eso sí, el gol lo convirtió Felipe Melo en contra. Toda la serenidad, toda la estructura que mostró Brasil en las eliminatorias y en este mundial se fueron al tacho, cual una mala nota escrita en la máquina de escribir.
Holanda mantuvo su serenidad y aprovechó el nerviosismo del rival. Por eso la victoria se veía venir. No llegó desde los pies de sus jugadores, sino desde la cabeza del más petizo. Wesley Sneijder, cabeceó solo, luego que Dirk Kuyt peinó el córner efectuado por Robben.
A partir de ahí, los brasileros con más ímpetu y pierna fuerte que otra cosa fueron en busca de un empate que parecía utópico. Porque no tuvo ideas para poder generar juego en conjunto. Solo tenía arrestos individuales. Por eso las tribunas vestidas de naranja comenzaban a festejar una victoria y una llegada a las semifinales
Holanda tuvo su revancha. Después de ser eliminado dos veces seguidas por Brasil (Mundial 94 y 98) en la misma instancia, ahora los dirigidos por Van Marwijk pasaron a las estar entre los cuatro mejores. Lugar al que no llegaban desde el Mundial de Argentina en 1978.
En Ámsterdam las calles están de fiesta. La Naranja Mecánica esta a un partido de disputar su tercera final y por fin quitarse esa espina de no poder conseguir un título. Si juega como lo hizo en el segundo tiempo tiene grandes chances de coronarse campeón. Juego y jugadores tienen, solo falta ese temperamento de ganador. Hoy demostraron que lo tienen.
En Brasil, en cambio, todo es tristeza. Muchos esperaban que pueda conseguir el sexto título en la antesala de “su” Mundial. Ahora deben esperar cuatro años para, como locales, conseguir el hexacampeonato. Las victorias de las Eliminatorias Sudamericanas y la Copa Confederación quedaron atrás.
La película que comenzó siendo cómica, terminó siendo de terror. Un terror que quedará en la retina de los jugadores y los hinchas.
ALEGRIA TEM FIN

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Después de siete finales consecutivas, y seis ganadas, Roger Federer quedó eliminado en los cuartos de final de Wimbledon ante el checo Tomas Berdych por 6-4, 3-6, 6-1 y 6-4.
Wimbledon sigue dando sorpresas históricas. Primero el partido que más tiempo duro, entre Isner y Mahut (11 horas y 5 minutos). Ahora la sorpresiva eliminación de máximo favorito, el rey del pasto, el invencible Roger Federer ante un rival que supo aprovechar sus oportunidades.
Claramente, no es el año de Federer. Además de esta derrota en el césped británico, sucumbió varias veces y en algunas ocaciones con rivales mucho más inferiores que el. Esas derrotas no sucedían en la mejor época del suizo. Quizá el hecho de que ahora tiene una familia lo hace estar menos concentrado en lo que es su especialidad, el tenis.
Tuvo señales de alarma durante este torneo. El encuentro de primera ronda lo encontró muy errático y poco eficaz. La diferencia fue que el rival de turno, el colombiano Alejandro Falla, respetó la historia y el nombre de Federer. Luego fue incrementando su juego, pero nunca cerca de aquel reloj suizo que no dejaba títeres con cabeza.

Acusó molestias en la espalda. Una lesión que viene acarreando durante todo el año y le ocasionó tener un juego muy ineficaz, con bastantes errores, indeciso. Por eso ante un rival que no perdona, terminó perdiendo fácil.
El tanteador final fue 6-4, 3-6, 6-1 y 6-4. Nada pudo hacer ante un rival superior, que tenía confianza y que sabía que este era su momento para poder vencer al suizo.
Ahora Berdych se enfrentará con el serbio Novak Djokovic. Mientras que por la otra semifinal. El local, Andy Murray enfrentará al español Rafael Nadal.
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La selección española superó, con gol de Villa en offside, a Portugal y así se clasificó a los cuartos de final de Sudáfrica 2010. Donde se medirá con Paraguay.
Más que un partido de octavos, era un enfrentamiento para semifinal o final. España y Portugal son dos selecciones que tratan de jugar bien al fútbol, pero con grandes diferencias. Mientras los españoles tratan de crear un circuito de juego que pase por sus “genios”, Iniesta, Xavi y Xavi Hernandez, pero donde todos tienen buen pie y un excelente trato con el esférico. Portugal en cambio, tiene buenas ideas, pero siempre recae en su figura, Cristiano Ronaldo. Si CR9 no está en su día, a los lusos les cuesta generar juego y aproximaciones. Esto se puede comparar con San Antonio y Cleveland Cavaliers. Mientras los Spurs, juegan en conjunto y siempre buscan a un jugador mejor posicionado. Los Cavs dependen, solo y exclusivamente de LeBron James. Si lo detienen a “The King” el ataque de Cleveland cae. Por eso, dentro de dos equipos de buen juego, se iba a ver la lucha de conjunto y de individualidad.
Pero lejos se estuvo del espectáculo que pronosticaban. Quizá por el miedo de salir a buscar y que de contra reciban un gol, ambos equipos se mostraron cautos. Si bien los ibéricos trataron de demostrar su juego en conjunto no eran incisivos. Sí tuvieron aproximaciones, pero no muy claras. Fue así que el primer tiempo terminó en parda.
La segunda parte, mostro a una España más ambiciosa para conseguir el gol que le de la tranquilidad y pueda manejar los tiempos del partido. Del otro lado, los portugueses esperaban agazapados para poder salir de contra y poder lastimar por esa vía.
Todo se quebró cuando después de una buena jugada española, cuatro toques en la puerta del área, Inisesta dejó solo a David Villa quién en primera instancia no pudo definir, pero el rebote le quedó en el pie y definió por arriba del arquero. Lo que hay que decir, es que ese gol debía ser anulado. El “guaje” estaba, por lo menos, un metro adelantado. El línea argentino no lo vio así y España se puso 1-0 arriba.
Todo daba a suponer que Portugal saldría en busca del empate, pero no lo hizo. Dos motivos fueron los causantes de esto. El primero que los de Vicente Del Bosque controlaban la pelota y los tiempos del encuentro. La otra, las limitaciones por parte del conjunto de Queiroz. Por eso seguían esperando en su propia cancha para salir de contra.
La noche se le vino a Portugal cuando quedó con un hombre menos. A partir de ahí se hizo todo cuesta arriba. España, en cambio, tuvo todas las posibilidades de definir el encuentro. Pero por falta de precisión no pudo hacerlo.
Los minutos fueron pasando hasta llegar al final del encuentro. España superó a un rival difícil y ahora se las medirá con Paraguay en cuartos.

Paraguay, superó por penales al conjunto japonés. En un partido donde no hubo muchas acciones de peligro y donde parecía que se conformaban con el empate, los guaraníes fueron un poco más ofensivos y en busca de la clasificación. Un partido trabado y de bastante roce. Donde había mas interrupciones que juego.
Pero nada hacia sacar el 0 del marcador. Fue así que fueron a tiempo suplementario y luego a los penales.
Ahí los paraguayos superaron por cinco a cuatro a los japoneses ganándose así su clasificación a cuartos de final
Las llaves quedaron así
Uruguay-Ghana
Brasil-Holanda
Argentina-Alemania
Paraguay-España
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Brasil superó claramente a Chile por 3-0 y de esta manera se clasificó para los cuartos de final de la Copa del Mundo.
Estos partidos se ganan así. Aprovechando las oportunidades. Imponiéndose sobre el rival. Superándolo y no dejándolo jugar su estilo.
Esto pasó entre Brasil y Chile. Dos selecciones que llegaban de diferente manera al cruce de octavos. La verdeamarela dominó su grupo y se impuso ante rivales de jerarquía. Los tras andinos, en cambio, después de liderar el grupo durante los dos primeros partidos en el último perdieron ante España quedando así segundos.
Además, hay otras circunstancias. Brasil participó de todos los mundiales, y además salió campeón en cinco ocasiones. Diferente a lo de Chile. El conjunto dirigido por Marcelo Bielsa se clasificó a un mundial después de 12 años. Con pocas grandes participaciones en los mismos. La más recordada el tercer puesto en la competencia disputada en su país.
La gran actuación de Chile en las eliminatorias y en la fase de grupos hizo suponer que el partido iba ser entretenido y emocionante. Con menos equipo que los de Dunga. El conjunto que comanda Bielsa salió a tratar de dominar el partido, teniendo las chances más claras en los primeros minutos. Pero si hay algo que caracteriza a los brasileros es su predisposición de jugar al contraataque o de ser ellos los que imponen el juego. Además, otra gran ventaja que tienen, saben que el partido dura 90 minutos y que van a tener sus chances para concretar el gol. Tienen mucha paciencia y tolerancia. Pero eso sí, también tienen jugadores capaces de desequilibrar en una baldosa.
Con el correr de los minutos la intensidad de los trasandinos fue cayendo y en cambio fue Brasil el que propuso un juego de ataque.
Dunga sabe aprovechar a todos sus jugadores como una mina de petróleo. Los jugadores que entran son tan buenos como los que estaban antes. Eso pasó en las eliminatorias. Cuando Luis Fabiano estaba lesionado puso a Nilmar y convirtió tres goles, justo contra Chile.
En este caso, ante la falta de Felipe Melo y Elano, opto por Ramires y Dani Alves. Acierto total. Ambos jugadores fueron, junto a Lucio, lo mejor de Brasil. Pero también saben abrir la cancha para explotar las subidas de Maicon y Bastos. No podemos dejar de hablar de la potencia física y el gran salto que tienen. Juan, después de un córner cabeceo solo y puso el 1-0.
Y tiene en su 10, Kaká, la claridad y la técnica de dejar de cara al gol a sus compañeros. Pregúntenle a Luis Fabiano sino, gracias a un gran pase del jugador del Madrid, el 9 solo tuvo que gambetear al arquero y estampar el 2-0.
Y así se le hizo cuesta arriba a Chile. Brasil se cerró bien atrás y supo manejar los tiempos del partido. No así Bielsa.
Con el comienzo del segundo tiempo, “la roja” salió en búsqueda del milagro. Dos cambios ofensivos para tratar de llegar con más hombres al área rival. Pero con tanta concentración en el ataque, la defensa se volvió muy vulnerable. Así, con una contra perfecta de Ramires, dejó solo a Robinho para que éste defina al palo más lejano de Bravo.
Este resultado sentenciaba el marcador. Chile no tuvo arresto para buscar, aunque sea, el gol del honor.
En Chile, nadie reprochará esta actuación. Ganaron los partidos que debían ganar. Y perdieron los que se suponía que se podía perder. Esto no opaca la gran campaña que hizo Marcelo Bielsa y la que consiguieron los jugadores Chilenos. Deben irse con la cabeza en alto y sabiendo que si siguen por este camino van a obtener más triunfos que derrotas.
Los hinchas brasileros festejan porque se libraron de un rival muy duro, pero ahora les toca uno más complicado. Holanda.

La selección naranja superó por dos a uno a su par de Eslovaquia. Jugando un juego efectivo y poco vistoso, con gran cantidad de llegadas y teniendo en Robben al a figura del partido, se pusieron 2-0 arriba en el marcador casi sentenciando la clasificación.
Pero si algo mostró este mundial. Es que nadie está “muerto” hasta que termina el partido. Eslovaquia salió en búsqueda del gol del descuento y después, si había tiempo, el del empate. Así fue atacando esporádicamente a Stekelenburg y convirtiéndolo en otra figura del partido.
Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe. La ex Checoslovaquia tuvo su premio. El gol del honor, un gol para la estadística y para poner a Robert Vittek, junto a Higuaín, como goleador del certamen.
Así, hasta ahora, la llave de Cuartos de final quedó conformada con varios cruces importantes.
Uruguay enfrentará a Ghana
Argentina chocará con Alemania
Brasil contra Holanda
Todavía falta que se defina la otra llave. Saldrá de los cruces de España-Portugal y Paraguay-Japón.
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Los octavos de final del mundial de Sudáfrica ya comenzaron. La selección Argentina le ganó 3-1 a su par mexicano. Con un buen primer tiempo y una floja segunda parte.
Gooool. ¿No?, ¿Sí?, ¿No? Sí, gol. El primero, el que da el alivio. El que pone tranquilidad a ese cuerpo técnico tan eufórico. El que le da la tranquilidad a un equipo que hasta el momento no podía con un equipo mexicano que se plantó bien. Que supo aprovechar las bandas, supo aprovechar que la Argentina no tenía volantes por los costados. Y que su mediocampista estaba amonestado, lo cual condicionó su partido.
Ese gol que todo un pueblo gritó, pegó el grito en el cielo. Donde la gente se abrazaba. En su casa, en un bar, en la plaza San Martín, en el club. En todos lados se paró, durante dos horas, para ver el partido. Para ver como la selección albiceleste le ganaba al conjunto dirigido por Aguirre por 3-1.
Ese gol marcado por Tevez, en claro offside, fue la clave para que Argentina se lleve la victoria. Después del tanto marcado los dirigidos por Maradona se serenaron con la pelota, empezaron a tratarla como lo habían hecho durante la fase de grupos. Del otro lado, ira, furia, desazón, tristeza. Habían planteado un partido parejo e inteligente. Pero el grosero fallo del asistente italiano hizo que todo el castillo se le venga abajo. A partir de ahí, con la urgencia de empatar para que los rivales no se pongan cómodos y no puedan desplegar su fútbol, y además de la furia por el cobro del gol, provocó que el partido sea de ida y vuelta y bastante brusco.
Los errores defensivos mexicanos se hicieron ver, en el momento justo, cuando la Argentina había perdido precisión y peligraba la victoria parcial. Le dejaron la pelota servida a Higuaín. Gran error. Luego de hacer una de “papi futbol”, pisando la pelota ante la salida del arquero, Pipita definió con el arco libre. Festejo en Johannesburgo, en Madrid y en Buenos Aires. 2-0 y se terminaba el primer tiempo.
Todo hacía prever que la selección del "diez" tendría la pelota y jugaría con el nerviosismo del rival. Pero la realidad fue otra. México salió a quemar las naves. Todo por el todo. Como si recién hubiese empezado el partido. Tuvo posesión y presencia. La Argentina se vio avasallada, atrincherada, sin saber como, por donde, cuando, y de qué manera salir del asedio rival. Pero esta selección tiene eso. Se siente tan cómoda jugando con la pelota, como que el esférico lo tenga el rival y tenga que salir de contra. Entonces nada estaba dicho. Podría venir el descuento mexicano o la definición argentina. Y eso pareció ocurrir. Otra vez él. El Apache. Él, que tanto dio pero nunca se le abría el arco. Esta vez fue por duplicado. El segundo, una obra de arte. Un derechazo inalcanzable. Imposible para Oscar Pérez. 3-0. Todo parecía terminado.
Pero nada de esto ocurrió. México siguió atacando. Con ese amor propio. Para conseguir, por lo menos el gol del honor. O ese tanto que les de confianza y puedan realizar una actuación histórica. Solamente pudieron hacer lo primero. Un gol. Un golazo. Solo sirvió para la estadística. Pero en la cancha parecía que México estaba ganando el encuentro. Atacaba y atacaba. Quizá esperando un error rival. Un rebote que les pueda dejar a tiro del encuentro. Por más empuje, garra, desfachatez, no pudieron lograrlo.
El conjunto dirigido por “el vasco” se fue del mundial. Con la cabeza en alto. Sabiendo que dejaron todo en el terreno de juego. Pero que ese primer gol los condicionó para todo el encuentro.

Ahora, Argentina se medirá con Alemania, como en el 2006. Esperando que la historia no se repita. El equipo teutón superó a Inglaterra por 4-1. Jugando ese juego vistoso del primer partido pero con más cautela. Si bien hay que decir que al equipo de Capello no le cobraron un gol válido. La pelota ingresó un metro dentro del arco alemán. El juez de línea no lo vio así. Claro gol de Lampard. Quizá es la venganza del tan famoso “gol fantasma” de Inglaterra ’66. Lo cierto es que Alemania mostró buen juego, pero también falencias. Inglaterra pasó de estar 0-2 a estar casi 2-2 en 5 minutos. Lo que indicaba que el encuentro sería parejo.
La segunda mitad fue dominio germano. Si bien fue un partido donde ambos tuvieron las chances. Los de Joachim Low supieron aprovechar su momento. Y encontraron en Thomas Muller un goleador salvador.
Así la misma llave de cuartos de final del mundial de Alemania 2006 se repite en Sudáfrica. Los argentinos esperando que con otro final. Los alemanes, esperando que alguien saque de la galera, un papelito.
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Sebastian Vettel ganó el Gran Premio disputado en Europa y así cortó una mala racha para su escudería y una buena para los McLaren
Entre tanto mundial de fútbol, todos los demás deportes siguen con su calendario. En el noveno circuito correspondiente al campeonato mundial de F1. El alemán salió victorioso en una competencia llena de incidencias.
El piloto germano salió desde la primera ubicación y nunca peligró su victoria. Lo que si sucedió fue que durante toda la carrera y todo el resto de las posiciones aparecieron despistes, choques, bloqueos, y muchos cambios de lugar,
El futuro de la F1, según Bernie Ecclestone, siempre se mantuvo al frente de las ubicaciones y corriendo de forma soberbia. De esta manera está tercero en el campeonato de pilotos detrás de los británicos Lewis Hamilton y Jason Button.
Su compañero de escudería, el australiano Mark Webber, sufrió un espectacular accidente. Luego de salir de boxes, trató de superar al finlandés Kovalainen, se tocaron y el monoplaza de Webber salió volando provocando un choque en el cual, ninguno de los dos pilotos salieron heridos.
Tuvo que entrar en safety car. Y aquí ocurrió otra incidencia. El inglés Hamilton superó a Vettel. Pero tuvo que entrar al pit stop para cumplir su sanción. Terminó segundo, pero se está evaluando de sancionarlo con la quita de puntos porque influyó en que el español Alonso, quién terminó octavo, tuvo que bloquear y perder tiempo.
La carrera seguía siendo dominada por el alemán. En el resto de la carrera, los competidores trataban de pelear por el segundo puesto. El primer lugar del podio ya estaba destinado a Vettel, salvo que sufra un accidente o un desperfecto técnico, el cual nunca ocurrió.
El podio quedó conformado por, Sebastian Vettel (Red Bull) con un tiempo de 1h.40:29.571, segundo Lewis Hamilton con 5.042 segundos de diferencia y Jason Button con 12.658 segundos.
El campeonato de Pilotos quedó así
1.Lewis Hamilton 127
2.Jenson Button 121
3.Sebastian Vettel 115
4.Mark Webber 103
5.Fernando Alonso 98
6.Robert Kubica 83
7.Nico Rosberg 75
8.Felipe Massa 67
9.Michael Schumacher 34
10.Adrian Sutil 31
El de constructores:
1.Vodafone McLaren Mercedes 248
2.Red Bull Racing 218
3.Scudería Ferrari Marlboro 165
4.Mercedes GP Petronas 109
5.Renault F1 89
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Desde hace un tiempo, se dice que los equipos del continente negro se consagrarían, podrían superar a las potencias y podrían salir campeones. Eso se pensó también en este mundial. Pero la realidad es otra.
El gran avance de los equipos africanos, la exportación de sus jugadores, que en los equipos importantes europeos haya un africano, que encima es figura, suponía que el primer mundial disputado en ese continente iba a tener una predominancia de sus selecciones.
La verdad es otra. Los equipos africanos, todos, excepto Ghana, defraudaron. Ni siquiera pudieron pasar de primera ronda. Jugando un fútbol que no los caracteriza, de poco brillo, muy esquemático, de poca ofensiva en algunos. Quizá, los técnicos europeos le quitaron esa irresponsabilidad, esa chispa, esa desfachatez que poseían los equipos africanos. No importaba quien era el rival, ellos salían a atacar, tratar de dominar el encuentro. Eso sí, de una manera muy desprolija, no teniendo en cuenta las posiciones y mandándose al ataque en todo momento. Y quizá ese era la principal virtud. Si bien, muchas veces de tan ingenuos que eran sufrieron goleadas y pasaron papelones. Pero ellos se sentían cómodos jugando de esa manera. No manteniendo un esquema, una táctica. Lo que los técnicos europeos le impusieron.
Quizá que solo haya clasificado Ghana no es tan descabellado. ¿Por qué? Porque las “estrellas negras” no tenían una figura estelar (la única es Essien y no participó), todos jugadores de pulmón, no conocidos, pero que jugaban en conjunto, se relevaban de buena manera, se entendían. En las otras 4 selecciones, en todas, había uno o más jugadores que se destacan a nivel internacional, Drogba en Costa de Marfil (juega en el Chelsea), Samuel Eto’o en Camerún (juega en el Inter), entre algunos ejemplos, esto provoca que todas las pelotas pasen por ellos y congestionen mucho el juego. Además que al ser “estrellitas” debían ser tratados como tales.

Diferente es la situación de los equipos sudamericanos. Los cinco equipos que llegaron a Sudáfrica se clasificaron a los octavos de final, cuatro de ellos, primeros. La diferencia que puede existir, es que el fútbol sudamericano está en una ola creciente. Las selecciones tienen muchos jugadores en los equipos grades de Europa, sí, como los africanos, la diferencia es que cada selección del sur de América mantiene su tradición. Brasil mantiene su juego vistoso, de mucho toque.
Uruguay conserva la esencia de un equipo batallador pero que sabe jugar con la pelota. Argentina, como toda su historia se basó en el desequilibrio personal, en la habilidad y el driblig. Chile y Paraguay, quizá fueron los que más cambiaron. Los dos técnicos que tienen, ambos argentinos, le dieron otra forma de juego a esas selecciones y los jugadores supieron captar el mensaje, es por eso que ahora están dando de qué hablar.
El “Tata” Martino y Marcelo Bielsa, en Paraguay y Chile respectivamente, son dos seleccionadores que buscan siempre el arco rival. Quizá el técnico de la selección guaraní es un poco más defensivo y más cauto. El de Chile no. El estilo de juego es salir a dominar el encuentro y ocasionar muchas jugadas de gol. La única negativa de esta actitud, es que defensivamente, todos los equipos de Bielsa fueron un poco más endebles.
Lo cierto es que los equipos sudamericanos, supieron aprovechar sus posibilidades. Potenciar sus virtudes y disminuir sus falencias. No es nada raro que en las semifinales veamos a más de un equipo de América del Sur.
Los equipos africanos, en cambio, siguen en deuda, con los dirigentes, con su público, pero principalmente con ellos mismos. Ellos saben que tienen potencial, pero no lo demuestran. Deberían volver a ser los irrespetuosos, los ingenuos equipos que tantas sorpresas le dieron a las selecciones importantes.
Sudáfrica 2010 no fue el mundial de los africanos. ¿Será Brasil 2014? El tiempo lo dirá.
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